Hoy es así:


 Hay canciones que no solo se escuchan,
Se sienten en el alma como una cálida brisa en medio de un ardiente verano.

 Se sienten entrando en la piel, erizando todo desde la primer vibración que emite el sonido.

 Se perciben mediante ella los recuerdos.

 Provocan cerrar los ojos y comenzar a sentir que el corazón late al compás que ella va marcando. 

 Hay canciones que no solo se escuchan, se vuelven una con el alma.

 Esta es una de ellas: 


" POR LO QUE ESTA VEZ TE PIDO,
YA QUE NO ES COSA DE DOS,
QUE TÚ SEAS QUIEN ME QUIERA 
COMO NUNCA ME HAS QUERIDO" 

¿Madurar? ¿Cuál es ese pokemón?


¡No! Esta no es una entrada donde voy a escribir lo importante de madurar en la vida, o de afrontarla con madurez. Mucho menos pienso escribir sobre las cosas y situaciones que me han hecho (a mi juicio) madurar.

Lo único que tengo presente precisamente hoy, mientras todo mundo me pide cosas qué hacer, cosas que urgen, mientras la gente ya me reclama porque no aporto económicamente al pago de los recibos en casa, mientras ya hay quien me grita cosas como: ¿CÓMO QUE NO ESTÁ LISTO LO QUE LE PEDÍ? O ¡ERA SU RESPONSABILIDAD! Entre otras, es que a mis 15 años quería tener 18 e irme de casa y vivir sola, que cuando cumplí 18 años (no me fui de casa) me dijeron "Jenny, ya va siendo momento de que madurez" a lo que respondí "Cuando tenga 20 voy a madurar" Cumplí 20 y dije que a los 25, cumplí los 25 y ya no tuve más excusa.

Solo que de haberme advertido que la madurez conlleva responsabilidades a veces absurdas, y un toque de aburrimiento hubiese decidido quedarme a lo peter pan, es decir no crecer nunca.

Y a veces esto de madurar solo se trata de estarte culpando de cosas, de hacerte responsable de cosas, algunas otras de disfrutar de tal manera que ya no se te va a juzgar como antes sino quizá más severamente.

Y es por eso que, siempre he dicho que cumplir años es obligación pero madurar es opcional.

Y como es opcional, algunos decidimos hacerlo por pasos lentos y cortos.

Otros dicen: Madurar es para las frutas. Y con lo aguacatona que soy mejor irme desprendiendo del palo de a poquitos.Y sí, un día como hoy solo quisiera sentarme a llorar porque siento que todo se me viene abajo y las demás personas están esperando a que responda de forma madura y yo solo quiero sacarles la lengua y llorar.

Y solo quiero sentarme, y que la única decisión difícil que tenga que tomar sea si me como el choco krispis o el froot loops.¡NO NO ME GUSTA LA MADUREZ! ¡NECESITO SIEMPRE A QUIEN CULPAR Y NO ASUMIR MIS RESPONSABILIDADES AUNQUE ME OBLIGUEN!

Ceccoli.


En una tarde-noche casual, andaba queriendo encontrar una imagen para cambiar en twitter recordé una que en particular me gustó mucho desde que se la vi a alguien más, me dispuse a buscarla y me topé con el ingenio y creatividad magistral de la italiana Nicoletta Ceccoli.

Poco se dice de ella en el mundo internetero, la cuestión es que quedé fascinada con TODAS sus ilustraciones.

Para muestra unos cuantos botones:






 (Mi favorito en particular)








Y ya, la encontré, y la amé..

OCTUBRE.



Más allá de cualquier cosa octubre siempre será uno de mis meses favoritos.

Los atardeceres preciosos con los colores naranja que predominan, los vientos aunque ahora sean tenues, las ganas de salir corriendo a buscar manera de elevar un piscucha (barrilete).

Todo dando la bienvenida al último trimestre de un año.
Hace un octubre atrás, mientras todo fluía con total normalidad, se nos ocurrió perdernos.  
Perdernos porque era lo que siempre hemos hecho mejor.  Perdernos porque es tan bonito hacerlo tomado de la mano de la persona correcta.

Perdernos porque a veces necesitás que no exista el bullicio a su al rededor, porque el mundo agobia, y solo querés existir junto a esa persona.

Hace un octubre atrás mientras anhelaba vientos, y tardes bonitas se me ocurrió decirle: 


"Quiero un octubre con vientos, con celajes bonitos, con colores alegres que me pinten y alegren la vida"

A lo que me respondió:

"Yo solo quiero un octubre lleno de vos, porque en tus ojos veo todos los colores que me gustan y tu sonrisa me pinta el corazón"

Y comenzó a hacer un viento tal como lo había querido desde que ese mes inició. Quizá era una señal de consuelo, o qué se yo.

Los días que le siguieron a ese octubre no fueron los más bonitos pero esa frase me va a acompañar cada octubre que venga, cada tarde que el viento se asome y me acaricie el rostro, cada que el día me salude con su radiante sol y su cielo despejado, cada que decida salir a perderme.

Por eso y más octubre siempre me ha gustado. Porque es la mejor referencia de una tarde bonita, al lado de la persona precisa, en el momento justo.