OCTUBRE.



Más allá de cualquier cosa octubre siempre será uno de mis meses favoritos.

Los atardeceres preciosos con los colores naranja que predominan, los vientos aunque ahora sean tenues, las ganas de salir corriendo a buscar manera de elevar un piscucha (barrilete).

Todo dando la bienvenida al último trimestre de un año.
Hace un octubre atrás, mientras todo fluía con total normalidad, se nos ocurrió perdernos.  
Perdernos porque era lo que siempre hemos hecho mejor.  Perdernos porque es tan bonito hacerlo tomado de la mano de la persona correcta.

Perdernos porque a veces necesitás que no exista el bullicio a su al rededor, porque el mundo agobia, y solo querés existir junto a esa persona.

Hace un octubre atrás mientras anhelaba vientos, y tardes bonitas se me ocurrió decirle: 


"Quiero un octubre con vientos, con celajes bonitos, con colores alegres que me pinten y alegren la vida"

A lo que me respondió:

"Yo solo quiero un octubre lleno de vos, porque en tus ojos veo todos los colores que me gustan y tu sonrisa me pinta el corazón"

Y comenzó a hacer un viento tal como lo había querido desde que ese mes inició. Quizá era una señal de consuelo, o qué se yo.

Los días que le siguieron a ese octubre no fueron los más bonitos pero esa frase me va a acompañar cada octubre que venga, cada tarde que el viento se asome y me acaricie el rostro, cada que el día me salude con su radiante sol y su cielo despejado, cada que decida salir a perderme.

Por eso y más octubre siempre me ha gustado. Porque es la mejor referencia de una tarde bonita, al lado de la persona precisa, en el momento justo. 








No hay comentarios:

Publicar un comentario