Un día.



Un día vamos a irnos sin decirle nada a nadie, 
nos iremos donde nada ni nadie puedan encontrarnos, ni saber de nosotros.
Quizá no nos den ganas de volver nunca.

Un día tendremos nuestra casa, un pez, un perrito y un gato.
Las aves no, porque esas deben volar libres.
Como nosotros.

Un día quizá busquemos una casa a la que le quede cerca el mar, y así no tenga que conseguir un caracol grande para escuchar las olas cuando me sienta triste. 

Un día vamos a recorrer el mundo y vamos a ver más de 43 atardeceres.
Cada uno en lugares diferentes.

Un día saldremos a caminar bajo la lluvia y sin paraguas;
vamos a juguetear  sobre los charcos que parecen refresco de horchata,
vamos a llegar a casa a prepararnos café o chocolate caliente, 
nos vamos a sentar en la ventana a ver cómo la lluvia se va yendo afuera.

Un día iremos a poner un par de columpios bajo un árbol, y nos sentaremos allí a esperar a que caiga la tarde, mientras nos balanceamos olvidándonos del mundo y sus miserias.

Un día de septiembre, tomaremos los colores que más nos gusten, y haremos nuestra propia bandera, y tendremos nuestra independencia de los afectos, 
nuestra independencia de los apegos emocionales.
Nuestra independencia de la compañía indebida.
Nuestra independencia de la soledad vulgarmente acompañada.

Un día tendremos un octubre con muchos vientos, e iremos a elevar piscuchas, o buscaremos globos que dejaremos escapar con cartas atadas al final, escritas para alegrar a los demás, para alegrar a quien las encuentre.

Un día de octubre usaremos máscaras, solamente para que podamos ser otros, 
quizá para ser las brujas y demonios que llevamos dentro y pedirnos dulces entre nosotros o simplemente salir a espantar niños por la calle.

Un día de noviembre voy a dejarte pintar la casa de azul, de verde, de amarillo, 
del color que querrás (Solo porque noviembre es un mes un poco aburrido)

Un día vamos a llegar por la noche con unas cervezas y cigarros,
y nos vamos a sentar el uno al lado del otro en silencio, porque también habrán días en los que tampoco vamos a querer hablar el uno con el otro.

Un  día voy a esperarte con sopas caseras, aunque a mi casi no me gusten;
pero voy a hacerlas con tal de verte sonreír y sentarme junto a vos mientras las tomás.

Un día quizá la vida sea más amena con nosotros, y nos sonría más seguido.

Un día nos vamos a sentar a escuchar a Bunbury todo el día, 
otro día será Oceransky y Ornelas, quizá Fito.
Pero con coca cola y pizza en mano.

Un día quizás yo, quizá vos, no tengamos ganas de salir de la cama, y solo querramos quedarnos allí  y odiar al mundo y ser misántropos un rato.

Un día pueda que solo necesitemos el abrazo del otro, y que nos preste su hombro para llorar, y se quede en silencio, y no cuestione absolutamente nada.

Un día vamos a estar tan lejos de todo, y probablemente de todos, 
pero siempre me tendrás allí, 
y sé que siempre te tendré allí.

Un día aprenderemos a ponerle punto final a las historias,
dejaremos de creer en las segundas partes;

Un día se nos agotará la fe,
dejaremos de dar segundas oportunidades al mundo.
Un día comenzaremos a darnos una segunda oportunidad a nosotros.

Un día reiremos tanto, hasta llorar.

Un día las cosas ya no van a doler, 
ya no habrá nada que pueda herirnos más,
un día habremos entendido que ya sufrimos lo suficiente y que es momento de comenzar a reír.

Un día quizá se me olvide decirte lo mucho que te quiero, eso jamás va a significar que te haya dejado de querer.

Quizá un día ya no estemos uno al lado del otro,
Un día quizá las cosas no salgan como lo planeamos,
Un día quizá solo nos cansemos de todo, incluso de nosotros mismos,
pero un día, un día las cosas serán diferentes.

¿cuándo? No sé.
Pero si puedo asegurarte que será un día de estos. 


El amor. Recopilación de sucesos.

Recopilación de sucesos en días normales.

Jueves 3:00 am:


La abuela muy perturbada por una pesadilla, comenzó a gritar entre sollozos ahogados mi nombre, salí corriendo de mi cuarto que está junto al de ella pensando que de verdad algo le pasaba, cuando llegué respondió asustada: "Ah? Ah? Estaba soñando cosas feas, ni me acuerdo, pero vení quedate a dormir conmigo te quiero cerca de mi"
(EL AMOR ES ESCUDO CONTRA EL MIEDO)



Viernes 10:00  am:

Una pareja de hermanitos (niño y niña) van por la calle caminando delante de mi hacia la tienda de la vuelta de la casa, llegan y ambos piden una bolsa de guayaba perulera con limón, chile y alguashte la señora de la tienda les dice que solo hay una bolsa. Los dos niños se ven fijamente. El niño le dice a la niñita: "Llevala vos, que a vos te gusta más y yo compro churros, yo te doy churros y vos me das guayaba" 
(EL AMOR COMPARTE Y PIENSA EN EL OTRO)


Viernes 6:00 pm:

Dos señoras muy amigas que van a la iglesia, siempre andan juntas, se sientan en la última fila de sillas pegadas a la pared (por aquello de la columna recta) Al saber una enferma a la otra se para y le dice "Si ya te he aguantado 40 años ni pensés que voy a dejarte si me toca jalarte de las patas para llevarte al médico lo hago y voy a estar con vos en las verdes y maduras"
(EL AMOR ES UN APOYO, REFUGIO EN TODO MOMENTO)


Viernes 9:00 / 11:00  pm:

Se resume en el festejo de un cumpleaños. Y una interminable charla queriendo saber cómo llevo mi vida y qué estoy haciendo, si estoy bien, cómo me siento.

(EL AMOR ESCUCHA, NO JUZGA)


Sábado (hora indefinida) :
Mi sobrinito de 2 años, en su fiesta de cumpleaños, le descubro enamorado de una niña mucho mayor que él 7 u 8 años, mientras les daban panes con pollo a los invitados, ellos sentaditos en una grada, ella se queda sin pan. Mi gordo hermoso se saca el pedazo de pan de la boca, lo pone junto al resto en el plato y se lo da a ella.
(EL AMOR SE MANIFIESTA HASTA EN UN DETALLE MÁS MÍNIMO)


Domingo 8:00 pm:

Aparece en mi casa el ex novio de mi amiga, con un ramo de rosas, preguntándome por ella, queriendo saber si estaba allí, habían terminado su relación de año y medio, (por motivos demasiado extensos para resumir) ella consideraba que él jamás iba a cambiar su forma simplona y poco detallista de ser, él pensaba que ella no aceptaría hablar con él. Ambos hicieron totalmente lo contrario de lo que el otro pensaba.

(EL AMOR RECONOCE SUS ERRORES Y LOS ENMIENDA)


Martes 11:00 am:

Nos enteramos del embarazo de mi amiga.

(EL AMOR TAMBIÉN CRECE, Y TRANSFORMA)


"El amor, es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad; TODO LO SUFRE, TODO LO CREE, TODO LO ESPERA, TODO LO SOPORTA, EL AMOR NUNCA DEJA DE SER..."

(y aún estando un poco en desacuerdo con Pablo y su carta a los Corintios. Sé, que así es)




Instinto de sobre protección.


La última de mis verdaderas depresiones, fue lo suficientemente devastadora como para preocupar en gran manera a muchos de los que me rodean.

Suelo ser, si bien es cierto; una persona con mucha tendencia al drama, es cierto, pero creo que dejaría de ser yo si no lo hiciera.
Cuando las cosas duelen, a veces no podés evitar ser dramático, tener un poco tus momentos extraños en los que a algunos les dan ganas de abofetearte, mientras que a otros les produces un terrible sentimiento de lástima y compasión.

Pero uno está ocupado en hacerse sentir a sí mismo, miserable, en buscar errores para determinar en qué fue específicamente en lo que falló, en autodestruirse con los recuerdos, en hacer de su vida un total infierno y quisieras que la gente simplemente se quedara en silencio, quisieras que simplemente y sin decir nada te abrazaran y te dejaran llorar en su pecho todo el tiempo que fuese necesario para vos hacerlo.

En una de esas noches en las que yo estaba buscando en qué había fallado, y preguntándome (como usualmente también pasa) qué hay de mal conmigo para que todo aquello a lo que me aferro, a lo que le brindo mi cariño terminara desastrozamente mal, me encontraba llorando en mi cuarto tratando de hacer ese paso estratégico de ahogar el llanto con la almohada.

Creo que mi esfuerzo fue infructuoso porque en un lapso de tiempo tenía a mi abuela tocándome la puerta preguntándome qué estaba pasando conmigo, qué había pasado con mi vida.
Habían transcurrido cuatro días en los que lo único a lo que salía de mi cuarto era a tomar un baño. Volvía a encerrarme a buscar dormir.

Esa noche que ella entró a mi cuarto, se sentó a mis pies, y comenzó a acariciarme a preguntarme entre un poco de sollozo y preocupación qué era lo que me pasaba, qué podía ser tan grave como para hacerme caer en una depresión tan grande que solo me llevaba a querer estar dormida, cuando me preguntaba todo esto y yo no podía hablar o emitir sonido alguno más que el de mi llanto me dijo: "¿Qué puedo hacer para evitarte tanto dolo? ¿Cómo hago para quitarte el sufrimiento del corazón, hija?"

Quizá de un modo inconsciente le dije "¡Hay cosas que por más que quiera, nunca va a poder evitarme!"

Tratamos siempre de proteger a quienes amamos, algunos lo hacen de buena manera, otros tenemos un instinto protector característico en el que parece que el remedio es peor que la enfermedad, generalmente unos somos impulsivos cuando se trata de proteger a aquellos a quienes amamos, que no reparamos en darlo todo con tal de protegerlos.

Cuando vemos que nuestros seres amados van en vuelo directo y sin escala a estrellarse quisiéramos poder tener poderes mágicos para hacer desaparecer esa pared donde sabemos que van a chocar, quisiéramos poder elevarles el vuelo con nuestras manos, y hacerles pasar por encima de la pared y evitar su choque.

Quisiéramos incluso que el dolor que ellos sienten pasara a nuestro corazón con tal de verles reír, con tal de saberles feliz, con tal de evitarles un sufrimiento.

Con el amar (en cualquiera de sus presentaciones) parece venir implícito un instinto de sobre protección.
Es algo que no podés quitar, es algo que viene incluido en las letras pequeñitas que siempre pasamos por alto y sin detenernos a leer.
No podés pedirle a alguien que te ama que no te proteja, no podés pedirle a alguien que dice amar que no busque formas de cómo cuidar y proteger a quien ama.
Incluso no podés decirle que no ponga al ruedo hasta su vida, su alma, su corazón y todo su empeño para cuidar a quien ama.

Pero también es cierto, que algunas veces, por más que amemos a alguien, por más que ese instinto de sobre protección nos lleve a querer evitarle dolores a quienes amamos, por más que queramos evitar que se estrellen contra una pared, no lo vamos a poder hacer.
¿Por qué?
Porque la vida suele ser así, porque a lo mejor todos debemos experimentar caídas propias, dolores propios, sufrimientos propios para hacernos un poco más fuertes, ¡Claro! Unos brazos a los cuales acudir cuando nos sintamos en el limbo nunca están de más.


"La vida es esa que te ofrece una galleta y te sonríe. Luego te quita la galleta, te da una patada y te deja tirado en el suelo, con dolor por el golpe, y sin galleta."
Recuerdo que alguien me lo dijo. Ya no recuerdo quien. Pero acertó.

Experimentar la vida en cuero propio es algo que no le podemos evitar a quienes amamos.

(aunque yo a veces diera todo por poder hacerlo y aunque los que me aman también dieran todo por hacerlo).

La locura es la salida de emergencia.


¿Quién es capaz de juzgar a un loco?
¿Quién se atreve si quiera a decirle que está equivocado?
¿Quién le diría que sus acciones no están de acorde a lo racional?

Difícilmente nos gusta discurrir con un loco. Difícilmente nos atrevemos a juzgar a uno de ellos porque consideramos que el pobre está tan desconectado de su realidad que se ha recreado otra, en la que la lógica, lo racional, lo socialmente aceptable; no tiene cabida alguna, sino que se ha tenido que recurrir a la única salida que (Según el villano enemigo de Batman: "The Joker") encuentra cualquier persona normal que es llevada al borde del colapso. La locura.


Quizá nunca me había detenido a analizar los discursos que este famoso villano hace durante la trama de algunos de sus aparecimientos, siempre me parecía que el Joker era simplemente un malvado más que lo único que buscaba tener era el control del mundo.
Pero no. Él simplemente disfruta de ver arder el mundo, disfruta lo que significaba poder demostrar un punto que para cualquier otra persona "normal" es difícil, improbable,  ilógico, absurdo, ambiguo. 


Pero no me quiero detener a hablar sobre lo retorcido, seductor, majestuoso e incomparable de los discursos del Joker (Y es que a duras penas y llego a dar unos pininos en el campo de los comics y la historia en sí) Pero quiero enfatizar en uno muy característico con el que me he sentido sumamente identificada estos últimos días.

Muy probablemente no haya estado teniendo una actitud muy cuerda para algunos que han llegado a conocerme, me han estado sucediendo un sin fin de cosas (simples consecuencias de mis acciones) que han venido a desequilibrar un tanto mi estado emocional cuando todo marchaba tan bien, que incluso tengo una entrada (bonita) pendiente, en la que escribía sobre lo bien que me iba, pero estuve postergando el escribir por estar ocupada en en disfrutar lo bonito que iba todo.


Alguien me dijo recientemente "Tenés una forma bien estúpida de autodestruirte" Muy atinada y certera afirmación. 

Sin embargo aunque no difiero totalmente de la afirmación anterior sobre mi persona, podría decir que el discurso que el Joker hace cuando tiene secuestrado al teniente Gordon en el comic "The Killing Joke" es quizá el único de mis escudos en estos momentos.
No quiero decir con esto que estoy recurriendo a una (muy bien planteada) justificación, solamente y aunque a algunos pueda parecerles risible estoy haciendo una pequeña amalgama; tomando como base lo que Joker le decía al teniente mientras le daba un paseo queriendo sacarlo del mundo tan monótono, aburrido y real para llevarlo a uno donde la lógica y lo racional no tienen entrada.

En ese paseo, el Joker le regala al teniente Gordon el mejor de los discursos que haya podido yo leer, una exquisitez incomparable (y muy adaptable) que aunque incita a adentrarnos en la locura está llena de tanta razón...


Hay ciertas frases del discurso que no dejan de darme vuelta en la mente, quizá porque las he sentido tan parte de mi estos últimos días:


"Estás haciendo lo que cualquier hombre cuerdo en tus terribles circunstancias haría. Te estás volviendo loco."
"...Los recuerdos pueden ser viles, repulsivos, pequeños brutos como los niños, supongo ¿Pero podemos vivir sin ellos?
Los recuerdos es sobre lo que nuestra razón está basada. Si no podemos enfrentarlos, negamos la razón misma... Pero,no estamos por contrato, atados a la racionalidad. ¡No hay una cláusula de cordura."

"Cuando te encuentres trabado en un desagradable tren del pensamiento, dirigiéndose a lugares en tu pasado donde el gritar es inaguantable. Recuerda que siempre hay locura. 

¡LA LOCURA ES LA SALIDA DE EMERGENCIA!"
Mis últimas acciones a lo mejor no han sido las más cuerdas las más racionales, y en lugar de detenerme a llorar las tragedias, algunas de ellas ocasionadas por mi ferviente deseo y amor por la autodestrucción y el autosabotaje, decidí reírme de ellas. Decidí aislarme en lo absurdo, en lo ilógico en lo irracional.
Quizá estoy volviéndome un poco loca. Los recuerdos están manifestándose como niños mal portados y no estoy obligada a ser racional. En el contrato de mi vida no venía una cláusula que me ate a la cordura.

Y como bien lo decía el Joker para casi cerrar su discurso 


"Todo lo que toma es un mal día para reducir al hombre vivo más cuerdo, a la locura."

He tenido muy malos días. Pero siempre me queda un refugio en un poco de locura.

Nota realmente necesaria: ¡Muchísimas gracias a mi maestro por excelencia! Soy una buena aprendiz y estudiante que hace sus tareas. 

Encuentros.


Había pasado ya cierto tiempo en el que habían dejado de verse, lo cierto es que para ella había pasado una eternidad cuando apenas habían transcurrido unos meses. 

Por extraño que pareciera y pese al dolor que llevaba en el corazón pasaba viéndolo en todos lados, salía al mundo y le parecía encontrarse con su rostro al doblar cada esquina, iba por las calles y el viento parecía traerle el rumor de su risa, veía a las personas y le parecía verlo a él.
Había decidido que lo mejor era no salir a la calle para no encontrárselo, o para no tener que imaginar que lo veía en todo y en todos. 

"¡La vida sigue!" solían decirle con frecuencia sus amigos y conocidos. No es que ella no supiera que la vida seguía, es simplemente que le era más densa de vivir, porque es muy diferente pasar de ver las cosas a full color, a verlas en escala de grises.

Sin embargo durante todo ese tiempo le hizo creer a todos que seguía viviendo, sonreía para agradar a otros (o para no preocuparlos)


Las cosas siguieron su curso y de una u otra manera ella procuró seguir con la vida, la que a veces sentía no era la suya, la seguía viendo en escala de grises pero también hacía creerle a los demás que la veía nuevamente a full color.

Encontró en su camino a quien intentó colorearle los días, y habían momentos en que quizá lo lograba.
Sacaba sus mejores colores, sus mejores dotes de artista, su repertorio de canciones, su cálido y tibio abrazo, sus palabras dulces, todo eso que cualquiera hace por ver sonreír y enamorarle el alma al otro.

Ella pensó, que era bueno darle una oportunidad a la vida para volverla a ver de manera diferente. 

Parecían ir bien las cosas, parecía que todo comenzaba a volver a su lugar, parecía. Solamente eso.

Era un día como cualquiera, iba al lado de la persona a quien decidió darle la oportunidad de que volviera a dibujarle y pintarle la sonrisa.
Iba al lado de ese quien hizo todo por hacerla sentir amada de nuevo. 
Al lado de quien quería y creía que ella era feliz junto con él. 

Jamás iba a decirle ella que no era feliz, no quería lastimarlo, jamás iba a decirle que habían noches que llegaba a su cuarto a recordar que mientras él la besaba ella se imaginaba los labios de otro, que mientras él le sonreía ella pensaba en la sonrisa de otro, que mientras se veía reflejada en sus ojos morochos; los ojos morochos más lindos, le decía ella; la verdad era que estaba pensando en unos ojos verde cielo.
Que mientras buscaba su abrazo, en realidad añoraba que esos brazos fueran los de otro.

Pero él no merecía eso. Él merecía pensar que ella realmente sentía algo, él merecía que ella fuera un poco piadosa, merecía que ella tratara de convencerse a sí misma de que él era su nueva oportunidad para ser feliz, para sonreír. 

No es que ella sea hipócrita, es que ella de verdad quiere convencerse a diario, de que él es su nueva oportunidad, de que él puede ayudarle a ir sanando aunque sabe que debió comenzar a hacerlo sola...

En fin... Los días transcurrieron más de los que ella creía, pero nunca dejó de contarlos y anotarlos en su agenda, pareciera que es ella masoquista. 

Cuando comenzaba a dar luces de que estaba dándose a sí misma una oportunidad, iba por la calle tomada de la mano de ese nuevo alguien, iba sonriendo (no de alma completa, pero sonriendo) jamás se imaginó encontrarse con quien se había llevado cada parte de su corazón, de su alma, de su sonrisa, de su vida.

Ella bajó la mirada, él supo interpretar el gesto.
Siguió caminando y volteó la mirada dos veces, las mismas veces que él también la volteó para verla.

Su mayor miedo y su deseo hecho realidad. 
Verle y sentir que su corazón se le volvía a salir del pecho,
verle y sentir que su ser tiene ganas de correr a abrazarse a él y no soltarle jamás;
Verle y estar del lado equivocado. 
Verle y pensar que las cosas pese al tiempo, pese al daño seguían allí. Que el sentimiento seguía allí.

Quien la llevaba tomada de la mano lo supo, fingió que no había pasado nada y siguió caminando con ella sin soltarle la mano. 


Se dio cuenta que era de madrugada. 
Que todo había sido un sueño, estaba en su cama, afuera llovía, eran las 2:50 am y solo llevaba 20 minutos dormida. 

Se dio cuenta que estaba en yendo en vuelo propenso a estrellarse (de nuevo) 
sin embargo también se dio cuenta que ver esa pared donde va a ir a estrellarse (conocimiento de causa le dicen) no la hará dejar de volar en un cielo que no es el que ella quiere pero por el cual se siente atraída, con una compañía que no es la que quisiera;y que sin embargo a ratos disfruta, brindando una sonrisa que no es ni a colores ni de alma completa, pero disimula muy bien  y le ayuda al hacerla encajar en el mundo, y viéndose reflejada en unos ojos morochos. Los ojos morochos más lindos que ha visto, pero que sigue prefiriendo los de tono verde cielo. Aunque ese reflejo esté roto hace más de 150 días.

Aunque fue un sueño, a ella le gusta musicalizar sus sueños. 
La verdad a ella le gusta musicalizarlo todo. Hasta sus penas.

Y sin afán de querer reproducir los sucesos de la canción, sabe que no hay mejor soundtrack para su sueño (¿O habrá sido realidad?) que esta:



"Para qué fingir se te nota desde aquí, que por él no sientes nada, se te nota en la mirada...
Se te nota el deseo en cada gesto de tu boca, 
cuando bajas la mirada y se te escapan mil suspiros, 
Se te nota que eres mía aunque no vivas conmigo, se te nota..."



La escuchó tres veces. e intentó dormir de nuevo. Para levantarse pronto a seguir contando los días...

Regalos inesperados.

A Rivera...





Siempre tengo la tendencia a que a las personas que llegan a ser realmente especiales para mi, las conozco bajos circunstancias extrañas, es decir nunca las cosas suceden con normalidad siempre es de forma rara, loca, pero al final genial.

Esta no ha sido la excepción.
Algunas de las personas con las que he llegado a establecer una conexión sentimental han tenido que pasar años y sin embargo no han logrado aprenderme a conocer por completo.

Vos en este caso has sido la excepción.
Probablemente ni vos ni yo, esperábamos que llegaramos a compaginar de la forma en la que lo hemos hecho, pero la vida es así, Dios es así (ya sé que vos tenés tu despije en cuanto a tu fe) pero es la única forma a la que yo encuentro para atribuirle la bendición que ha significado tu presencia en mi vida.

Sé que pensas que no sos fuerte, sé que pensás que no podés seguir, sé que a veces pensás que realmente no hay nada que valga la pena para seguir aquí.
Lo sé no solo porque lo hayás compartido conmigo, lo sé porque vos también has estado allí cuando yo me he sentido así.

Pero esta vez no quiero escribir para hacerte pensar cosas tristes, porque la vida es para celebrarla, máxime la tuya, máxime la tuya cerca de la mía.

Quisiera regalarte una infinidad de cosas no solamente hoy, sino todos los días que nos queden por compartir juntas.

Quisiera regalarte la luz del sol par tus días grises,
Quisiera regalarte una canción que te acompañe por las noches cuando pensés que no hay nada más,
Quisiera regalarte una caja de crayones entera para colorearte la sonrisa cuando pensés que no hay nada más por qué sonreír,
Quisiera regalarte abrazos envueltos en papel celofán y verte abrirlos con la emoción que un niño destapa el juguete que siempre esperó.
Quisiera regalarte el refugio ideal al cual siempre podás correr cuando el mundo te agobie y la misantropía te invada,
Quisiera poder regalarte una estrella para cada noche de soledad,
Quisiera regalarte una luna para cada anochecer de insomnio que tengás,
Quisiera regalarte tantas cosas, porque realmente merecés tantas cosas que ni todo lo que yo podría darte sería suficiente.

Hoy que es tu día no voy a decirte felicidades, porque todo mundo te lo dirá, y yo no soy todo mundo, hoy que es tu día quiero que te llevés en el corazón todo esto que traigo aquí para vos, todo este cariño, quiero que recordés que sos mi fortaleza en momentos de debilidad, mi auxilio en tiempos de angustia, mi sonrisa cuando todo va mal, los brazos donde encuentro el abrazo a tiempo, las palabras que necesito cuando ya todos se han cansado de escucharme, yo sé que siempre estarás para mi, porque de la misma manera estaré aquí para vos, está demás decírtelo, también lo sé.

Quedate a mi lado siempre, celebrando conmigo,
Quedate a mi lado siempre porque sin lo que significás para mi yo estaría perdida,
Quedate a mi lado siempre, o el tiempo que sea necesario para que yo pueda hacerte ver que no todo cariño lastima el alma y hiere el corazón.

Sonreí porque cuando sonreís no solo te ves más guapa que la vida, sino porque hay alguien que cree en vos y en tu sonrisa, y tiene fe en vos. YO.

Te dijera que sonrias para mi, pero seguro encontrarás para quién más hacerlo, y yo estaré siempre feliz de compartir eso con vos.

No te me vayás nunca, porque tenemos tanto camino por recorrer juntas.

Recordá siempre que vos sos esta canción. También te la dejo de regalo aunque ya antes te la había dado.
Te tengo tu arca también. Pasá por ella y por mi para darle la vuelta al mundo lo más pronto posible.

Gracias por ser mi regalo inesperado, desde el primer momento que hiciste acto de presencia en mi vida.
Te quiero con todas las que soy.






Ave de paso.


No recuerdo ahora el momento preciso en el que entraste a mi vida, sí recuerdo perfectamente la forma, pero no el momento.

Recuerdo que te dije "¿Por qué no vamos a tomarnos un café?" Ese día llegaste con ese tu morral cruzado, tu caminar despreocupado, la charla de todo y nada, principalmente de la música y los libros. Andabas un libro de Isabel Allende si mal no recuerdo, yo andaba uno de Dostoyevsky.
Salieron a relucir nuestras almas quebradas, eso siempre nos sale a relucir (A mi más que a vos) pero estando juntos siempre sonreímos.

Los días que han seguido después de ese han sido los mejores, charlas bajo un palo de mango, risas, tu sombrero, comidas, más risas, consejos, música, la coincidencia de una canción cuando te veía cruzar desde la café de la U hasta llegar a donde yo estaba sentada.

Tu risa estridente creo que es lo que siempre me invita a reír aunque ande de capa caída (Vos quizá nunca lo has notado)
Y es que vos siempre has sido así: 

Tan poético,
Tan sentido,
Tan encantadoramente bohemio,
Tan coqueto (Aunque digás que no)

las letras, siempre me han atraído las letras de las personas,supongo porque es que reflejan el pensamiento, eso me llevó a sentirme tan cerca de vos, quizá aunque vos nunca lo hayás sentido así, yo si sentía empatía, esa empatía de que vos y yo habíamos pasado no por cosas iguales sin embargo similares; quizá esa empatía que me llevó a tener la curiosidad de verte en vivo y a todo color, esa curiosidad que me ha llevado a quererte.

No ha habido día que yo no haya aprendido algo de vos, siempre traés bajo las alas algo nuevo que enseñarme, música, loqueras, risas, formas, pensamientos, complicidad. Siempre traés algo para mi.

Generalmente a las personas a las que más cariño les he llegado a tener las he conocido de las formas más inusuales, vos llegaste no solo para robarme parte del corazón, sino para quedarte en él, y yo sé que frecuentemente te digo lo mucho que te estimo, porque soy de las que no suelen callarse lo que siente. Así que dejame decirtelo una vez más.

Sabé, que tenés ave de paso, la simpatía que hace que uno quiera emprender vuelo con vos, así sea solo para irte viendo de lejos, tenés la cualidad de hacer que uno se ría de alma completa, que uno piense no solo con el corazón, sino con la parte racional, con el cerebro pues.

Has tenido la delicadeza de hacerme ver mis errores de la forma más cariñosa y más directa, y eso no lo hace cualquiera.

No todos buscan decir lo que sienten cuidando no lastimar al otro.

Siempre tenés un abrazo a tiempo para mi,

la palabra justa,
la risa perfecta,
el chiste adecuado,
el regaño necesario,
la reflexión correcta.
El poema ideal.

Cuando te conocí traías las alas rotas, yo siempre he traído el cielo nublado, y no sé si ahora es que ya empezás a reconstruir tus alas, pero me alegra en demasía saber que vas comenzando a volar de nuevo.

Y aunque ya te he dicho aquí muchas cosas que tenés que saber  no está de más recordarte todo lo que significás para mi.


Por cada risa compartida, por cada regaño que me has dado, por cada cosa que solo vos y yo sabemos, por los pensamientos comunes, por las trompas de pescado, por las hamburguesas saladas, por tu falta de credibilidad en mi cuando te dije que las ardillas colas cutas existen, por mi arca con mis diferentes familias de animalitos, por mi Lucy Van Pelt, por tantas charlas nocturnas, por tantas risas de media noche, por tus locuras mezcladas con las mías. 




Yo no sabría qué hacer si vos no me hubieses dejado acompañarte en tu vuelo, lo único que tengo muy claro es que Dios siempre pone a las personas perfectas en los momentos necesarios en mi camino. Y vos sos muestra tangible de ello.


La grandeza del alma que traés bajo esas alas amplias, y esa barba espesa te hacen tan necesario en la vida de los que llegamos a conocerte y tenemos la bendición de compartir momentos con vos, que todos los días agradezco por el instante en que nos cruzamos en estos caminos.

y por si estás pensando en si te tengo un regalo la respuesta es sí. Tengo cinco lunas para vos envueltas en papel brillante y un abrazo que no ofrece sacarte del mundo pero si hacerte sentir todo lo que vos ya sabés pero me encanta repetirte.

(Y este sí es un post de feliz cumpleaños)

Ave de paso, seguime invitando a volar cerquita tuyo, seguime haciendo reír como hasta hoy, seguime habitando el alma y la vida, seguime regalando tu sonrisa tus locuras, tu cariño y tu amistad.

Seguime llenando el corazón con tu revolotear de alas amplias y barba espesa. 





Día 100 (bitácora de soledad)



Como siempre lo primero que hizo al despertar fue ver la hora en su teléfono que a veces funciona, y a veces no. Como ella.

5:00 am se enojó porque es el primer día que tiene la oportunidad de dormir hasta tarde y despertó a la misma hora de siempre. 

El día amaneció tan bonito, tan radiante, tan claro, como si el sol quisiera animarla, como si el sol quisiera dibujarle la sonrisa que ha perdido desde hace 100 días atrás, esa sonrisa que brillaba más que el sol mismo, esa sonrisa que irradiaba plenitud, certeza, confianza, felicidad. 

Se siente como un barco a la deriva, que ya no sabe si se conduce hacia algún lugar o simplemente va dejándose llevar por la corriente, si es que realmente tiene ganas de comenzar a remar hasta encontrar un puerto seguro, o si quiere dejarse arrastrar hasta la profundidad y al final dejarse abatir por todo y por último dejarse hundir. 

Quizá arrebatadamente ella misma había decidido eso, hace 100 días atrás, quizá; es que esperaba que tras su arrebato la detuvieran cosa que nunca pasó. 

Se ha puesto a pensar constantemente que no tiene algo a qué aferrarse, y le parece extraño estar queriendo algo así, le parece que la vida se le está yendo en encontrar un lugar donde poder anclar, ella que siempre se jactó de ser vela y no ancla. Ella que siempre quiso encontrar quien la acompañara a navegar y no quien la hiciera anclar. 

Piensa que ahora ya no tiene corazón, dulzura y melosidad, ya no le brillan los ojos, la sonrisa ya no es sincera, es efímera; el vació es cada día más notable, y las lágrimas aparecen recurrentemente.

Citó  al que siempre cita cuando la líbido le invade, como siempre suele hacerlo cuando se siente con otros deseos.
Acudió, total parece ser la única forma que les queda y que los mantiene jodidamente unidos. 

Ni lento ni perezoso, siempre acude cuando ella lo llama, aunque ella vacile en acudir cuando él la llama (No es por falta de deseo, es por aumentarlo un poco más)

No importa cuándo, ni cómo, él siempre tiene deseos de ella, y ella siempre tiene deseos de él. 
El ambiente era el perfecto, ella prefiere hacer el amor a oscuras, a él le gusta de cualquier manera, siempre y cuando sea con ella.

El deseo les desborda por los poros, pero eso a ella no le quita la tristeza del alma. Pero las ganas, son otra cosa.

Ella sabe lo que a él le gusta, ella sabe cómo volverlo loco de pasión, quizá por eso él nunca ha podido irse del todo de su lado, y sea como sea, y pase lo que pase en la vida de ambos, siempre vuelven a juntar los cuerpos aunque las almas sigan distantes la una de la otra. 

Se dejó llevar como siempre lo hace cuando lo tiene a su lado, probablemente hace mucho él dejó de ser el hombre que ella quería para su vida, probablemente. Pero no deja de ser el hombre con quien le gusta y disfruta hacer el amor. 

Mientras lo hacen él suele repetirle "Solo vos sabés lo que me gusta, y solo yo se como te gusta" se lo repite cada vez que entra en ella, se lo repite cada vez que la acaricia mientras está sobre él. 
Se lo dice  a cada momento, cuando comienza a desnudarla en la oscuridad de su cuarto, se lo dice cuando la besa de pies a cabeza. Pareciera ser que es lo único que sabe decirle.

Las ganas están, pero su mente y el poco corazón que a ella le queda están tan lejos de allí, su corazón está pensando en otra boca, su mente está queriendo enfocarse en el disfrute de la noche, su corazón se repite que esos no son los besos que su cuerpo desea, su mente le dice que es lo único que hay, casi al final cuando ella ha logrado darle a su cuerpo toda la satisfacción física que necesitaba se separa de su cuerpo pero se queda sobre sus brazos.

Quizá él no se esperaba que ella hiciera eso, menos se esperaba un silencio incómodo y luego una pregunta más incómoda. Quizá hubiese preferido el silencio.

¿Por qué no soy la mujer indicada para alguien? Le dijo. Sos la indicada para mi. Le respondió. Ella rió de forma burlona porque sabe que lo dijo solo por decirlo. ¿Si soy la indicada, por qué no te quedaste conmigo? Volvió a preguntarle. Los invadió un silencio más incómodo. Creo que al final de todo, vos y yo vamos a terminar juntos como al principio. Le respondió. 

- No lo creo, ni lo quiero- Pensó ella. Probablemente también lo mismo pensó él.

Dejó que él terminara todo lo que había llegado a hacer.
Cerraron el encuentro como siempre lo hacen, con un café, amargo y con leche para él, negro y con 2 de azúcar para ella. 
Conversaron trivialidades de sus vidas, arreglaron un poco el mundo, ser rieron un poco.

Él se despidió, ella salió a acompañarlo hasta la puerta, le besó tiernamente la frente, y se fue. 

Le vio partir, como siempre le ve partir, como le ve partir 3 ó 4 veces cada mes, o cada vez que ella lo llame.

Ella volvió a su rutina de soledad, volvió a disimular ante la gente, volvió a fingir que todo está bien.

Se dio cuenta que hace un par de meses atrás todo era tan diferente, ella había dejado de acudir a él para saciar sus ganas, porque no lo necesitaba, se dio una ducha antes de acostarse, se vio al espejo, cambió todo de lugar en su cuarto, para pensar, como siempre lo hace ,que moviendo las cosas va a moverse a sí misma para ser al día siguiente alguien diferente.

Se sentó en la cama y lloró, lloró no por el hombre que acababa de irse después de hacerle el amor.

Lloró por aquél que más que llevarse sus orgasmos y sus gritos mientras le hacía el amor, le dibujaba cada encuentro la sonrisa, por el que hacía de sus días diferentes, por aquél por el que sus ojos brillaban. 

Se dio cuenta entonces que ya no tenía ni a ese, ni a ninguna otra persona que hiciera eso en en su vida, se dio cuenta que aun estando rodeada de tanta gente a veces se siente tan sola.

Y lo peor del caso es que se dio cuenta que muy probablemente las cosas estén dispuestas a ser así eternamente. 






¡La noche de mi suerte! Bunbury reseña y loquera.


Desde el anuncio de su venida al país fui un caos total. Comencé a contar los meses desde noviembre, hasta llegar a marzo, donde comencé a contar los días y las horas, mientras mi corazón latía cada vez más y más fuerte y rápido sabiendo que pronto llegaría el día de mi suerte, de poder verle y escucharle cantar en vivo.

Debo mencionar que muchas personas hicieron que este fuera por mucho EL MEJOR DE LOS CONCIERTOS vividos para mi. Ni mi conmoción por ver a Calle 13 se le compara a la euforia vivida el sábado 22 de marzo comenzando casi al filo de las 9 de la noche.

Tenía todo listo, desde conseguir quien me regalara la entrada hasta las personas por quienes dejarme acompañar.

Pero como las cosas planeadas raras veces resultan salir como uno espera. Una de mis aleras se echó para atrás. Decidí llevar al concierto a mi primo quien se emocionó muchísimo. Y eso me hizo feliz.
Nos dirigimos el sábado casi a las 6 de la tarde a la cita con el dueño de los colochos más lindos, el hombre que me hace gritar sus canciones y recordarme algo con cada uno de ellas.

Llegar y escuchar que ensayan "Despierta" y que la piel se me eriza. Caminar y encontrarnos las filas enormes de gente para entrar y comenzar. Justamente cuando logramos llegar a la entrada donde nos correspondía abren el portón y ¡patas para qué las queremos! Corrimos como si hubiésemos visto al mismo demonio y le huíamos. Y por increíble que parezca logramos ser de los primeros en entrar. Ansiedad nivel 200%



El concierto nunca empezaba y esperaba que alguien cantara antes que Enrique. Pero no fue así.
¡Se apagan las luces del gimnasio nacional a las 8:50 pm! Y la gente (PERO SOBRE TODO YO)enloquece entre gritos coreando: ¡Enrique! ¡Enrique! ¡Enrique! la intro musical de Despierta. Y que el corazón me comienza a latir a tal grado que parecía me iba a estallar de emoción. Gritar como quinceañera desenfrenada, y en la pantalla ver aparecer un ovni. ¡UN OVNI! Y de él sale parado en todo su esplendor, en toda su belleza, GRANDE, bello, GENIO! Bunbury!!!!  Y Que así sigue durante casi dos horas y media ante un público que a lo mejor no respondió como yo esperaba que lo hiciera. Pensé ese lugar estaría a rebalsar, pero evidentemente Bunbury aun sigue sin ser comprendido como solista por muy pocas personas.

Luego de agradecer por volvernos a ver, siguió con "el club de los imposibles", con "los inmortales" coreada por el público ¡Los inmortales están bajo tierra, y sus heridas se perderán como todo lo demás sin dejar huella! de su nuevo disco palosanto; 

"contracorriente" deleitando a su público que lo sigue desde Los Héroes del Silencio. "Hijo de Cortés" Que muy pocos se la sabían n_n
La infaltable "Odiame" del disco Licenciado Cantinas, que fue ovacionada totalmente y cantada con tal dolo y euforia por casi aproximadamente unas 3,000 personas dentro del gimnasio ¡Pero ten presente de acuerdo a la experiencia, que tan solo se odia lo querido!

Siguió con "Mas alto que nosotros solo el cielo" que cada vez que repetía eso veías al público levantar su mano al cielo junto con él con su extraordinaria forma de plantarse en el escenario.

"Porque las cosas cambian" Que me hizo gritar hasta más no poder: ¡Estas son mis credenciales, no hay males que duren más que yo! 

Hacer explotar nuevamente al público cuando comenzó a sonar "El extranjero" Y hacernos sentir identificados con que todo lo que nos queda nos cabe en un bolsillo. ¡Pero allá donde voy, me llaman el extranjero, donde quiera que voy el extranjero me siento! Coreaba todo su público al unísono.
Mi canción del fin del mundo "Destrucción masiva" con la que a lo mejor muchas de las personas no notaron que en la pantalla que usaba nos estaba haciendo una invitación a la conciencia social, haciendo aparecer a diferentes nombres de empresas transnacionales manchadas de sangre, haciéndonos ver de qué manera nosotros mismos estamos acabándonos este mundo. Su disco palosanto está inspirado en todo ese tipo de defensas y luchas sociales. Me pareció sumamente interesante.

Su excentricidad no tenía límites, Bunbury! Es Bunbury! Y cada movimiento realizado al cantar me llevaba a un éxtasis increíble. Hacer estallar nuevamente al público con "Deshacer el mundo" y sus movimientos candenciosos al darle ese toque tan único a la canción, ese toque tan de él aun cuando fuese una canción rockera de Héroes. Y permitir que el público coreara la estrofa de:
¡Te he dicho que no mires atrás, porque el cielo no es tuyo, hay que empezar despacio, a deshacer el mundo! 

Continuar con esa canción que tanto me gusta "El rescate"  y que en mi mente retumbara el estribillo: ¡Y no te obligo a nada que no quieras, las fuerzas me fallan, mis piernas no me responden te conocerán pero no llegan a ti!

Seguir con "Los habitantes" y mi corazón partiéndose en pedacitos. Pero siempre amando a mi Aragonés. 

Llegó el momento de hacerme llorar comenzó la intro de "Salvavidas" Con la que comencé a derramar las primeras lágrimas sin que mis acompañantes se dieran cuenta mientras Enrique cantaba: ¡Todo lo que necesito hoy, quítamelo; déjame seguir atrapado, en este bote salvavidas, navegando a la deriva y sin timón! Mientras a él parecía dolerle el mismo estribillo que a mi. (Ya sé, eso solo lo sentí yo)

Regalándonos también "Hay muy poca gente" Donde aun resuena el: ¡Nada puede dañarme con mis amigos! 

Y Enrique. No se tocó el alma para hacerme llorar de nuevo, y cantó "Frente a Frente" que me desgarró el alma porque me recordó al dueño de muchas entradas en este blog. ¡Solo quedan las ganas de llorar, al ver que nuestro amor se aleja, frente a frente bajamos la mirada pues ya no queda nada de que hablar... Nada!

Con todos los poderes canta la canción con la que me enamoró el corazón "Que tengas suertecita" Canción que también tiene historia para mi ¡Que tengas suertecita, que te conceda la vida, cada día lo que mereces!

Se despidió por primera vez y le pregunto a mi alero de concierto ¿Cuánto tiempo cantó? Y me responde: Poquito más de una hora. Y el público comenzó a llamarlo de nuevo: ¡Enrique! ¡Enrique! ¡Enrique! Y que sale mi vida a deleitarnos de nuevo. Sonó entonces "El hombre delgado que no flaqueará jamás" Y sé que es la canción de mi arrebatado acompañante. Y que la bailamos a lo loco, y la cantamos como si no hubiera mañana, y sé que tanto él como yo la disfrutamos al máximo. Yo te cantaba a vos. ¡Sos el hombre delgado que no flaqueará jamás! (Sé que me entendiste)

Y volvemos a las chilladas y que me canta "De todo el mundo" Y me escurre el lagrimón ¡Que no me pongan en un aprieto por algo que no está en mi mano. Soy vagabundo, siempre de paso, de aquí de allá, de todo el mundo, no tengo dueño, no soy tu esclavo, un poco tuyo y de todo el mundo" 

Y que nos vuelve locos de nuevo con "Sí" y estaba con la persona justa, siete siglas de papel.
Nos atacó el mismo pensamiento, no lo ejecutamos. ¡COBARDES! Fuimos unos cobardes uno por dundo y el otro por falta de atrevimiento. Pero la disfrutamos por saber que nos pertenece. Y eso nadie nos lo puede quitar. ¡cariño, mi vida, criatura de rubí! Qué puedo hacer sin tu rigor?

Y que nos sigue enloqueciendo cantando "Lady blue" El gimnasio entero volvió a ponerse aun más eufórico. ¡Hoy voy a empezar, hoy es el comienzo del final, el cocodrilo astronauta soy en órbita lunar! 

Apacigua las aguas cantando "Miento cuando digo que lo siento" Con la resonante ¡No me sé arrodillar ni ponerme a tus pies, de verdad te miento cuando digo que lo siento! 

Y ¡zaz! que se despide de nuevo. Y el público que vuelve a corear su nombre! Y que lo hacemos volver. 

Y nos dice: "¡No se vayan todavía! Después de 16 años ¿ustedes saben los kilómetros que hemos recorrido para venir a verles? Déjennos tocar un poco más" Y nos mata a todos (Ya sé, más a mi).

Y de forma tal como solo él sabe hacerlo canta "Puta desagradecida" Y el público pareció rugir con esa canción. Parecía cantarla con total sentimiento casi casi palpable. ¡Estabas advertida, puta desagradecida! Yo cantaba: Puto desagradecido. Pero era mi versión.

Y le da por cantarnos "Bujías para el dolor" Frenesí total.

Y nos regala "Sácame de aquí" Y el público de nuevo enloquece coreando: ¡Sácame de aquí, no me dejes solo, o todo el mundo está loco o Dios es sordo!

Y que me mata de nuevo. Sí, ese hombre me mató, me revivió, y me volvía a matar con cada canción que seleccionaba. Y que canta "Infinito" Mi historia. Mi canción. Mi dolor. ¡Me calaste hondo y ahora me dueles, si todo lo que nace perece del mismo modo, un momento se va y no vuelve a pasar!
Y muy a su estilo nos llamó "Guanacos y guanacas" Y el público también lo ovacionó increíblemente

Y que comienza a sonar una intro diferente. Me dice Vega: ¡¡Escuche esa mae!! Y le dije que no sabía cuál era y que él seguro ni se la podía. Un breve silencio de 4 segundos. Y comienza a sonar "El viento a favor" Y que me hundo. Me fundo en un abrazo con él porque fue la primer canción con la que yo conocí a Bunbury después de haber fallecido el hombre de mi vida, es la canción que llevo tatuada en el alma, por siempre y para siempre. La que nunca se me va a olvidar en el momento en el que me la regaló desde el cielo. Y comienzo a llorar. Enrique sigue cantándola y hace explotar confeti en todo el gimnasio. sabemos que el final ha llegado. Termina de cantarla y yo con lágrimas en los ojos, afónica, sudada, loca, eufórica. Él se despide entre aplausos y gritos de su público.

¡YA SOLO PUEDE IR MEJOR, YA SE ACERCA EL MOMENTO, ESPERA QUE SOPLE EL VIENTO A FAVOR!

Y así fue. Todo fue mucho mejor. Casi dos horas y media de la mayor genialidad posible, me hizo bailar, me hizo llorar, cantar, recordar, traer gente a mi mente, fundirme en abrazos, conocer un par de catrachos, reírme de la de atrás que pasó empurrada todo el concierto, gritarle como quinceañera: ¡BUNBURY PEGAME UN BICHO! Y gritarle ¡Te amo mamor! a cada rato. 

Todo lo asqueroso de todos estos meses atrás, de todo el final de año, de todo este estúpido trimestre del 2014 se borró con ese solo concierto. Con sus letras, con verle allí frente a mi aparecer de un ovni, de verle usar pedazos de la película de la naranja mecánica, mientras nos llamaba a la conciencia y a deshacer el mundo, no puedo pedirle más mi vida. VI A BUNBURY EN VIVO! Y me cantó todas las que yo quería (me quedó debiendo Alicia) pero lo vi, lo disfruté y SOY FELIZ por ello. 



¡BUNBURY GENIO! ¡BUNBURY LO MÁXIMO! 

22 de marzo del 2014 INOLVIDABLE. 







PDT: El concierto no hubiese sido lo mismo sin vos, Alfredo. Gracias.


El auto rosado.



Por cuestiones de la vida y gracias a la invención de las redes sociales, me encontré hace unos cuantos días atrás a quien fue mi primer novio, ese novio del traspaso de la infancia a la adolescencia. Ese que a veces uno olvida "Echar en la cuenta" Porque todavía no logra determinar si fue o no fue realmente una relación.

Sorprendidos ambos, de lo poco (físicamente) que hemos cambiado concertamos en salir y tomar un café. Hablamos mucho sobre trivialidades, actualizaciones de nuestras vidas y qué es lo que ha hecho cada uno después de dejarnos de ver desde el quinto grado.

Una de las cosas más bonitas durante la época en que él y yo nos hicimos amigos, y luego dis que novios es que ambos vivíamos cerca, el vivía como a unas 4 cuadras de mi casa y pasaba por mi todas las mañanas para ir a la escuela y nos regresábamos juntos a medio día con un fresco de tamarindo en bolsa y un pan de mortaldela del cual nos comíamos la mitad cada uno.

Siempre tuve claro que quería ser maestra, y él siempre tuvo claro que quería ingeniero, como su papá. 
Y esas largas caminatas nos permitían saber qué era lo que cada uno quería de su vida.

Yo siempre expuse "Quiero ser maestra, cuando tenga 29 años voy a estar trabajando en una escuela y seré como la maestra Silvia (quien era mi orientadora y un amor. Muá muá muá) voy a vivir sola, para no pedirle permiso de salir a nadie, y voy a tener un carro. Un carro de color rosado"

Creo que en esa época ni siquiera se me cruzaba por la mente pensar en casarme yo solo quería vivir libre. Y un carro rosado.

Él siempre me decía "Vos estás loca  Jeniffer" siempre me preguntó por qué el carro rosado, le dije que porque el color rojo, el negro, el gris eran colores muy usados y muy aburridos, y que no quería ser como todo el mundo.

Él siempre dijo: "Yo voy a ser ingeniero, como mi papá, voy a tener un pick up doble cabina, a mi no me importa el color,quiero viajar mucho y conocer todo el mundo"

Y siempre nos reíamos.


(¡ Y todo por no haberme comprado el Jeep de Barbie! Ash! Mamá)

Él logró ser ingeniero. Uno muy bueno, también ha logrado gracias a su trabajo viajar por el mundo,(le falta el pick up doble cabina, dijo) a mi ya solo me falta el cartón para ser maestra, pero también me falta el auto rosado y vivir sola.

Aún me quedan dos años para llegar a los 29, a veces me dan tantas ganas de irme y vivir sola, pero pienso que no puedo estar más sola, si siempre he vivido prácticamente así.

Me da gusto ponerme a recordar que siempre tuve claro lo que quise hacer de mi vida, al menos académicamente, pero me un poco de tristeza no seguir pensando en hacer algo para salir de casa, o algo para tener un auto rosadito.

A veces pienso que voy en camino a alcanzarlo.

A veces pienso que ni siquiera he dado pasos para lograrlo.

A veces incluso pienso que estoy estancada en el camino.

A veces me dan tantas ganas de volver a ese tiempo, donde creía que todo era cuestión de desearlo.
Donde no sabía lo difícil que es a veces esto de madurar.

A veces comienzo a buscar autos rojos, grises, negros. Ya no pienso en el color rosado. Quizá eso de crecer te hace aburrido.
Quizá no supe como seguir tras lo que quería. 
Quizá.

¡Inutilidá más grande!


La verdad es que se me hace un poco difícil hablar cosas buenas de mi, y no es porque me falte estima propia (o quizá si) pero estoy consiente de qué cualidades tengo y qué cualidades o habilidades no poseo.

No es que haya sido yo criada en una familia de abolengo, o con dinero, mi familia siempre ha sido sencilla y trabajadora, sin mayores lujos, nomas puro trabajo y esfuerzo.
Y mis abuelos maternos fueron siempre los típicos abuelos criados a la antigua y de ese modo educaron a mi mamá y a mis tíos.

De tal manera que mi mamá es una experta en las cosas de la casa, aunque también una estudiante bastante destacada.
Pero mi abuela siempre se esmeró en que aprendiera a ser mejor mujer que profesional.

Bueno... Nací yo. La primer nieta de mis abuelos. Niña. La consentida del abuelo.
Dado que mi papá pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa y mi mamá por su trabajo también prácticamente me crié con ellos, la abuela siempre quiso que yo fuera la copia calcada de mamá es decir tooooooodo lo hacendosa que mamá era. Pero no se pudo.

Entonces mis tíos, y demás familia comenzaron a decirme "La muñequita de sala" porque no aprendí a hacer absolutamente nada. 
A lo que el abuelo siempre salía en mi defensa. Por ejemplo: La abuela me mandaba a lavar los trastos del almuerzo. El abuelo la detenía y le decía: "Y ella por qué? Ella es la niña, ella que no haga nada" Y contradecirle al abuelo era armar la tercer guerra mundial. 
Y yo me libraba de los quehaceres del hogar.

Crecí, el abuelo murió. Y como 17 años siendo una huevona no se iban a solucionar tan fácilmente, menos poniendo de mi parte (Y estemos claros que nunca he puesto de mi parte. Ni pondré) por lo que jamás me gusta hacer las cosas en casa.

No puedo cocinar (solo si pongo empeño)
Odio lavar trastes.
Odio hacer limpieza a diario (pero la hago cochina no soy)
Me da una flojera lavar ropa (en lavadora no digamos a mano)
PAGO porque lleguen a plancharme mi ropa.
No riego las plantas, no barro la calle, no me gusta recoger basura, limpio mi cuarto solo porque es mi cuarto, en fin... Soy una joyita.

Y al parecer ha sido algo de suma frustración para mi madre y ahora para mi abuela. 
Hay una frase muy recurrente que mi mamita suele usar conmigo en lo que siempre está involucrado el quehacer hogareño: 

"¡INUTILIDÁ MAS GRANDE!"

Lo escribo así porque de esa manera lo pronuncia ella.

"¿No has podido ir a revisar qué he dejado en la cocina? ¡Inutilidá mas grande la tuya!"

"¿Cómo que no pudiste ir a pagarme la luz? ¡Inutilidá mas grande!"

"¡Hija cómo vas a creer que no podés hacer los quiebres en los pantalones al plancharlos! ¡Inutilidá mas grande!"


"¿Y no has aprendido a hacer tamales? ¡Inutilidá más grande!"

"¿Qué va a decir tu esposo cuando te cases y vea que no podés hacer nada? ¡Inutilidá más grande!"

Y es que ahora no es que me preocupe ser la personificación de la frase "Inutilidá más grande" 


Y no es que tampoco culpe a mi abuelo o a mi mamá o el hecho de que la abuela solapara todas esas cosas con tal de no pelear con el abuelo, pero muchas de las cosas que aprendemos las aprendemos en casa.

Y es bien difícil comenzar a exigirle a un hijo o hija, o más bien dicho, a una persona que comience a hacer todo lo que no ha hecho durante 27 años de primas a primeras.
(Esto no es una justificación de mi huevonería)

Pero los padres de familia deberían enseñarle a sus hijos todo aquello que consideren que les ayudará a defenderse por sí mismos en la vida.

Cuando se fue mi mamá uno de mis primeros pensamientos fue: ¡Y ahora quién va a cocinar en la casa!
Yo nunca lo había hecho, y lo digo muy en serio, y quedarme sola fue un aventarme al mundo de golpe en seco (Ya se que parece ridículo pero para mi lo fue)

Y ahora he tenido que aprender (aunque sigue sin gustarme) a hacer todo ese tipo de cosas del hogar (MENOS A PLANCHAR Y A HACERLE QUIEBRES A LOS PANTALONES DE VESTIR)

Y no lo hago con todo aquél gran placer del mundo, y a veces no lo hago. Pero a veces he tenido qué...

PADRES: No quieran exigirle a sus hijos algo que nunca les enseñaron a hacer.

Hijos: En algún momento de la vida les tocará hacer todo eso que sus padres quisieron que aprendieran a hacer y nunca pusieron de su parte.


Quizá deberíamos de ir eliminando poco a poco del mundo a todos aquellos que somos ¡INUTILIDÁ MÁS GRANDE!

Pero ojo que dije poco a poco, así evitamos la fatiga.





¡Jajajaja!

Preguntas.


¿Cuándo tus entradas en el blog van a tornarse solo de alegría y cosas bonitas?

Me preguntaron.



Quizá cuando vuelva a sonreír de alma completa.
Me dije a mi misma. A esa persona no le respondí.


















(Pero gracias por leer)

Brevedades.


Hay noches en que las que las canciones aparecen, y te hacen recordar las buenas y las malas cosas.

Hoy es así:






Propósitos.


Esta no es una entrada que describe los mejores propósitos a las puertas de un nuevo año, mucho menos una entrada que haga descripción de los propósitos más factibles o alcanzables por mi persona.

La verdad es que no tengo propósitos para este año.
Lo único que se que requiero son CERTEZAS.

La certeza es lo único que quiero para este año.
No hay nada más feo que la incertidumbre, y aunque siempre la tengamos por diferentes razones, aunque en nosotros siempre exista un rayo de incertidumbre necesitamos aferrarnos a algo que nos de confianza y seguridad. 

Ya no creo necesitar cosas superfluas y volátiles.

Necesito de algo que sea confiable, certero en mi vida. 

Yo necesito la certeza en todos los aspectos de mi vida.

Y mientras me ha dado por alejarme un poco del mundo en general e iba por allí leyendo me encontré con esto.

" Se agradece o no. Olvida o no. Se aleja o no. Perdona o no. Lo deja pasar o no. pero deje de sufrir y de inventar por hablar."

Me pareció lo más atinado del mundo.
La bofetada de realidad que necesitaba.

Es de buscar esa certeza, más allá de buscarla en una persona, buscarla en mi.