Recuento y otras vainas de fin de año.


Y bueno, el 2013 está por irse, debería hacer un recuento quizá de las cosas buenas que este año me ha dejado, debería de ponerme a reflexionar sobre cómo tengo que afrontar el que está por venir. Debería... 



Seré breve:


Reí. 
(Me hicieron reír. E hice reír)

Bailé. 
(A mi nadie me hace bailar, eso lo hago solita)

Canté. 
(¡Vivo cantando!)

Lloré. 
(De tristeza, parece que más de lo que hubiese querido, aunque también de felicidad)

Amé. 
(quiero asumir que me amaron, me sentí amada. Espero yo haya hecho sentir lo mismo)

Me lastimaron. 
(Quiero pensar que a manera de enseñanza sirvió)

Lastimé. 
(No, no me enorgullece, sin embargo lo hice)

 Perdí la fe en la gente. 
(Y también en leves momentos la recuperé. Pero la misantropía a veces no me abandona)

 Perdí la fe en mi. 
(No logro recordar en qué recoveco la dejé, en qué llanto nocturno, en que decepción mañanera, en qué momento, en qué lugar, en qué espacio...)

Recuperé la fe en Dios. 
(Espero ÉL recupere su fe en mi)

Confié en Dios. 
(Aun cuando era más difícil hacerlo, aun cuando me costara, y me siga costando, confié, y seguiré confiando en ÉL)

Terminé al fin la carrera 
(y ella terminó conmigo ¡jajaja!)

Comí.
(Bendito sea Dios nunca hizo falta el pan en la mesa, ni el café de las cuatro con semita mieluda)

Conocí gente nueva.
(Hasta que punto no lo se, y no sabría decir si ellos y ellas me lograron conocer a mi)

Prometí. 
(Y en la medida de lo posible traté de cumplir)

Me hicieron promesas.
(Por lo general siempre me las hacen, raras veces me las cumplen. Este año no fue la excepción.)

Maduré. 
(Realmente quiero pensar que de alguna manera lo he hecho.)

Pedí perdón. 
(No estoy segura de que yo haya podido perdonar ciertas cosas, pero al menos yo si pedí perdón. Tampoco sé, si me perdonaron)

Tuve miedo.
(Sin embargo busqué vencerlos. Con algunos no lo logré. Y sigo teniendo miedo.)

Lo intenté.
(Cada día, cada mañana, cada noche, intenté hacer las cosas de manera diferente)


Fracasé.
(Porque nada podía ser tan perfecto, y fracasé a lo grande y con bombo y platillo.)

Me caí. 
(innumerables veces, las mismas que también me levanté)

Aprendí. 
(Tanto, tanto, y todo gracias a las personas que me rodearon.)

No sé si enseñé.
(Espero que así haya sido, de lo contrario este 2013 habría sido medio en vano)

Me enfermé. Y me curé. Me volví a enfermar, me volví a curar. (Ahorita no sé como estoy. Hablo más del alma que del cuerpo.)

Perdí seres amados.
(No en sí por muerte morida, o matada. La gente no precisa morir para que uno los pierda.) :/

Me enamoré. 
(Todos y cada uno de los días de este año y de la misma persona.)

No sé si se enamoraron de mi. 
(Si hay alguien, hacedlo saber de alguna manera, pueblo. Gracias.)

Y viví. 
(No sé si viví la vida, o ella me vivió a mi)

Y al final sobreviví.
(Con los pedazos, y medio destrozada, pero sobreviví)

En resumidas cuentas así se me fue el 2013.

Y no voy a negar que me aterra el 2014. 
Que espero en Dios que sea bueno.
Que traiga más de lo bueno, y menos de lo malo.
Que traiga retos, pero así mismo la fortaleza para enfrentarlos.

Que me falte todo, menos Dios, familia y verdaderos amigos en el 2014.

Si en la vida de uno está Dios, la familia y los amigos, todo lo demás viene después. 

Y no sé qué traerá pero, solo sé que quiero empezar a caminarlo aun con todo y mis miedos YA.




¡Pérense!

Menos mal sería breve.


japi niu yir.

Gloria.


No sé cuál fue el momento preciso en el que ella entró a la vida de mi mamá o mi abuela, solo sé que desde que tengo memoria ella ha estado allí. 
Ahora, que solo somos la abuela y yo, ella vive casi frente a nuestra casa.

Su amistad con las mujeres de mi vida (mi madre y mi abuela) ha sido de años, inclusive antes que yo naciera. 

Sacó a sus hijos adelante vendiendo pasteles en la esquina de la colonia, y  junto con mi abuela "Canasteando" Es decir vendiendo verduras, frutas, carne, pollo, etc. En canasto por las calles de Santa Ana.

Gloria, siempre hablando con los pájaros todas las mañanas, saludando al sol, diciéndoles adiós a los pajaritos cuando pasaban cantando cerca de ella, o aunque pasaran lejos. Siempre hacía y aun hoy continua haciendo eso.

Recuerdo que vendía una cosa llamada manzanilla roja con un jugo muy rico, parece que la cocían y hacía las bolsas y las daba a un colón, siempre que llegaba a medio día de vender yo salía corriendo a comprarle una bolsa de manzanilla. 
Además la mujer que hacía el más rico atol de piña que he probado (ya luego descubrimos mi la alergia a la piña)

El papá de sus tres hijos nunca fue tan responsable con ellos, mi abuela cuenta que alguna vez escuharon que la maltrataba, o no le dejaba dinero para comida.

Era la compañera de fórmula de mamá, cuando mi mamá estaba estudiando bachillerato salían juntas a comprar y cosas así, creo que son de edad similar con mamá, pero Gloria tuvo una vida diferente. 

Cuando mi mamá estudió cocina, hacía todas las recetas y se las llevaba a ella para que se las aprobara, así fuera la comida más fea como la crema de cebolla morada, ella se la llevaba; cualquier "tip" de belleza nuevo mi mamá iba y se lo contaba a ella para que ambas lo pusieran en práctica, así fuese el más absurdo, ambas lo probaban. Miel con azúcar en la cara para los puntos negros, sábila licuada para cutis terso, yemas de huevo en el cabello para que brillara más, en fin; cualquier loquera mi mamá iba, se lo contaba y ambas lo ponían en práctica.

Además, fue (y sigue siendo) la compañera de fórmula de la abuela, recuerdo siempre los festivales escolares, los días de las madres donde ella y mi abuela eran las primeras en estar bailando. Gloria tenía un vestido color plata horrendo, y unos zapatos del mismo color con tacón de bailarina, y mi abuela un vestido rojo con un cincho blanco y zapatos del mismo color. 
Las primeras en los concursos de baile, las primeras en ir a subirse a las "ruedas" para las fiestas julias.
Las que organizaban viajes "familiares" donde las pobres iban como burros con cestas llenas de comida, cuchillos, cucharas, y demás chilindungues mientras nosotros ibamos saltando por el camino.

Casi siempre el destino era el mismo: El río las palomas. porque lo escogía el abuelo. 

Cuenta Gloria, que cuando yo iba a nacer y mi mamá se fue para Armenia, se fue con antojo de nuégados y chilate y ella se lo hizo y cuando llegó a buscar a mi mamá a la casa ya no estaba. 

En fin. Los años pasaron y como yo no tuve nunca hermanos, creo que los hijos mayores de Gloria me adoptaron como hermana menor (hasta antes que naciera el hermanito menor de ellos) creo que era algo así como su juguete. 
Lugar a donde los Hidalgo Linares andaban, lugar en el que yo también estaba.
Mi abuela se hizo cristiana, así que la vida cambió un poco, sin embargo mi abuela y Gloria seguían manteniendo un espíritu jovial, seguían saliendo a jugar saltacuerdas con todos los "cipotes" de la colonia, seguían riéndose a carcajada limpia como pocas las he escuchado, seguían jugando "Bate" con nosotras hasta que daban las 9 de la noche o más en la calle.


En una ocasión (la más traumante para mi) estaban las fiestas julias, el bullicio y las ruedas, como a mi me gustaba andar pegada a ellos por falta de hermanos quizá, mis papás me dejaban irme sin pena alguna. 

Ellos, los tres dispusieron subirse a la famosa "Araña" en la feria, en ese momento no razonaba yo, a lo mucho habré tenido como cuatro o cinco años, pero ha sido tan traumática la experiencia que creo que nunca se me va a poder olvidar, quizá ya con la emoción se les olvidó que andaban conmigo, y a la hora de subirse a la araña no sé si Alex, su hijo fue quien dijo "¿Y a la Jeniffer qué la hacemos?" y sobrevino la respuesta de Gloria "Subámosla pues, si" y allá voy yo en medio de Gloria y su hija con cara de horror pensando que eran quizá los últimos instantes de mi cortísima vida porque el armatoste ese pasaba demasiado cerca de unos alambres de la luz pública.

Como mencioné mi mamá era cristiana, pero a mi no me gustaba ir a su iglesia, y Gloria se asumía católica, para los meses de Diciembre siempre iba a las famosas posadas, y allá iba yo de colada junto con ella empujando al carreta con el famoso trío de la época. Para la misa del gallo el 24 yo, peque, no podía pasar a tomar "El cuerpo de Cristo" cuando el cura lo repartía, pero sus hijos y ella se sacaban la hostia de la boca y me daban un pedazo. 

Gloria fue quien me sacó los piojos cuando entré a primer grado, se sentaba en una enorme piedra en la esquina de su casa y ya me ponía sentada en sus rodillas, me pasaba un peine fino, y luego me ponía de cabeza en sus rodillas para terminar de asegurarse que no me quedara ninguno.

Cuando nació su hijo menor yo tenía seis años, era una cosa terrible, mi mamá criticó siempre la crianza de su último retoño, quería darle frijoles enteros a los tres meses, como el niño lloraba mucho, se levantaba a bañarlo a las cinco de la madrugada con agua llovida, para que se durmiera y no llorara más.
Salía a darle "Baños de sol" a las once, caminando por toooda la cuadra arriba de su casa con el niño en brazos.

Sin embargo fue siempre una madre amorosa con los tres, al más peque lo llamaba "Mis huevitos de oro" Y le cantaba mientras lo paraba en una silla de madera para que bailara.

Despedía a sus hijos siempre a gritos, pero no gritos malos o de regaños, se paraba en la puerta y les decía: "Te amo mucho, te amo mucho, mi niño/a lindo/a, "Dios te ama y yo también te amo"  y cuando salían a la escuela o la universidad les decía  "Te amo,te amo, diez te vas a sacar en el examen, solo a poner el nombre vas a ir" A sus hijos.

Incluso me lo decía a mi, cuando me veía salir a la escuela y posteriormente a la universidad. Creo que nos lo decía a todos cuando nos veía.

Nunca dejó de luchar por darle estudio a sus hijos, por darles lo mejor. 
Y creo que sus hijos saben que tienen una mamá de oro, porque ahora ellos son unos hijos de oro con ella. 
Están pendientes de ella aunque solo vive uno ahora en casa a su lado.
No le dejan sola nunca. 


Hay tantas anécdotas que podría escribir de la vida de Gloria, que se me haría demasiado extenso y no me alcanzaría una entrada acá.

Ahora, con tantos años a cuestas la vida ha comenzado quizá a pasar factura, la vida y los años no perdonan lamentablemente.

Me parece increíble quedármele viendo y pensar en lo que escribo acá y muchas otras cosas más, pensar que siempre ha estado allí, regañándome, apoyándome, riéndose conmigo, jugando, sonriendo, saludando a los pájaros, cantando por toda la cuadra a gritos, saliendo con su colochero sin peinar, con sus delantales tintineantes de sencillo.

Verla es recordar la manzanilla, recordar las risas en esa cuadra donde crecí jugando;

Verla es recordarla fresca, riendo, carcajeándose hasta casi hacerse pipí en la calle, mientras saltaba cuerdas con nosotros.

Verla es recordar el atol de piña que hacía.

Verla es que se me venga a la mente el sabor del más delicioso fresco de ensalada que hacía para el 24 y 31 de diciembre.

Verla es recordar que me empacharon los pastelitos de picado. (Pero los hacía ricos)


Verla es pensar que no quiero que se vaya, y que daría cualquier cosa por devolverle a sus ojos un poquito de luz de la que ella le dio a mi vida;

Verla es pensar que a veces la vida es realmente injusta, porque Gloria merecía disfrutar plenamente de todo lo que sus hijos y quienes la aman pueden darle. Porque ella se sacrificó para eso.

Verla es darte cuenta que el amor de una mamá no tiene comparación, ni límite.

Verla es enojarte un poco y cuestionarle a Dios ¿Por qué ella no pudo disfrutar de lo que merece? ¿Por qué no la sanas, Dios?

Verla es querer hacer todo y sentirte impotente.
Verla es sentarte con ella con un pichel de atol de elote, de café, o de cualquier cosa con tal de hacerle la plática y escucharle reír como antes.

Verla es saber que los años han pasado y que lo único que nos queda es disfrutar mientras se pueda de las personas que amamos, porque no sabemos en qué momento se les comenzará o se nos comenzará a apagar la luz.

Como a sus ojos se le ha ido apagando.







¡Nos ha salido caprichosa la #18!


Todo estaba listo. 
Habíamos pasado a la final sin mayor dificultad. 
Los ánimos estaban hasta arriba, las ansias no dejaban dormir la noche previa a la final, comenzar a recordar cuándo fue la última vez que el equipo alzó una copa que lo coronaba como campeón, recordar lo afónica que quedé por gritar como loca en el estadio. 
Recordar como salté de emoción, como venía cantando en el carro de vuelta.
Fue la primera vez que me salí de la ventana toda la carretera desde el monumental estadio Cuscatlan hasta Santa Ana.

Recordar todos esos momentos y pensar en revivirlos de nuevo.

Domingo, te levantás y en toda la ciudad se respira un ánimo diferente, toda la ciudad viste de rojo, esperando que el tigre salga campeón. 
Vas por la calle y la gente va con su camiseta puesta, algunos a las famosas excursiones que saca la Turba Roja. 
Otros que aunque no pueden ir al estadio, apoyan vistiendo de rojo desde tempranas horas.

La gente sonríe, la gente parece tener esperanza en el equipo, te saludan efusivamente al verte con camiseta roja puesta, te sonríen, son amables. Cosas que el fútbol hace.

Salir rumbo al "Cusca" camiseta puesta, gorra lista, una galleta medio escondida por aquello del hambre dentro del estadio, el DUI por si pasaba algo y el famoso "Dios no lo quiera me tengan que identificar" y el dinero distribuido en las bolsas del pantalón por aquello de cualquier robo. 
Encontrarte por la carretera vehículos con todos adentro vestidos con la camiseta del ROJO. Saber que todos iban hacia el mismo lugar y con el corazón latiendo a mil.

La llegada al estadio y encontrar por todos lados montones de gentes vestidas con la camiseta de FAS, aproximarte al estadio y escuchar a los tigrillos cantar mientras esperaban por un plato de carne asada.

Lo típico: "A 7 pesos ya sacada vee!" "Sin hacer fila por un dólar más" "Le tengo soles, soles le tengo miree" "Tribunas y sombra, tribunas y sombra ya sacadas"  "Le hacemos la bandera de su equipo por dos coras mamasita, venga"
Mientras tu corazón va latiendo más y más rápido y pareciera que la gente te hace esperar con premeditación alevosía.


Me doy cuenta que compré la entrada y mi amiga y yo vamos a entrar a otra localidad, no a Vietnam.
Me aflijo por que siento que va a quedarme la entrada. 

De pronto un grito me salva la vida: ¡Compro entradas, compro entradas!
Hago el intento de silbar. Fallido. Hago uso del grito de niña educada: !HEY MAITRO VENGA! Jajajajaja!  
Te la compro en cinco. Me dijo. ¡No Jodás! Si la vas a vender en siete.Dame los seis que pagué por ella, socala. Le respondí como la niña educada que soy. 

Hice el trato y ya me quedé más tranquila.
Todo mundo parecía entrar mientras yo seguía en la espera agonizante teniendo la certeza de estarme perdiendo de todo. Al final llegó mi amiga y casi corremos a taquilla.

Llegar a taquilla: "Lo siento ya no hay para sombra" Sentir que me da el soponcio. De nuevo otro grito me devuelve la vida "Tres preferentes le tengo ve" 
¿Cuánto por los tres? Preguntó mi amiga. A 12 cada uno los llevo. Le respondió el vendedor.
¡Le doy 35 por los tres! Le dijo ella. Tome pues. Le dijo el vendedor. ¡Estamos dentro!

Ir por todo sol preferente esperando encontrar un lugar donde sentarnos, no podíamos huir del sol. Estaba en todos lados, ver el estadio cuscatlan TOTALMENTE ROJO y sentirte tan pequeñita con tu camiseta puesta.
Obviar el protocolo futbolero en la cancha nada más por ansiedad.

Escuchar el silbato inicial. Y comenzar a decir en la mente "Dios ayuda al ROJO"
Primeros escasos minutos y un mega tiro del viejo Reyes que hace que te parés y el grito de "GOL" te quede atorado en la garganta.  ¡Maldito poste!
Comenzar a cantar y a alentar con a ritmo de la Turba Roja. Aplaudir y gritar con sentimiento tal que no sentís que desgarrás la voz.
Sentir que el sol te quema. ¡Ah! bendita sea la gorra vieja que encontré en el fondo del closet. Cómo me salvó.

Trascurrieron los minutos. Seguíamos cero a cero. Pero el equipo asomaba ganas de gol. Mayor dominio en cancha. El arbitraje una basura, yo solo deseaba que a Joel Aguilar Chicas le diera un su curso en ese momento, estaba pitando completamente mal. Con notable favoritismo.

Muero de sed. 
La estafa dentro del estadio de pagar tres dólares por una botella con agua. Ni madres! Pensé. 
El acompañante de mi amiga fue por un dólar de bolsas con agua entre que las usábamos para echar en la grada y no sentir tan caliente e ir tomando poquitos por aquello de mantener hidratada la garganta para gritar en el momento correcto.

¡Hey paletas! Escuché gritar a mi amiga. Pedir una de coco solo porque algo necesitaba mascar. En medio de euforia, cantos, una paleta de coco, una bolsa con agua, dulcitos. Se nos fue el primer tiempo.

Comienza el segundo tiempo. Seguimos con los ánimos puestos. Me disgusta un cambio realizado. De la Pava LACA. Pensé para mi misma. 
Parece que FAS se está rebuscando, parece que Metapan también hacía lo mismo. 
Pasados casi 39 minutos del segundo tiempo con mi amiga decimos: "Puchica queremos gol" Y Caro enfatiza "En el minuto 85" pasan unos minutos y justo en el minuto 85 gol de Metapan. Vuelvo a ver a Carito y le digo "Pero tenía que ser nuestro el gol"
Los pocos aficionados caleros parecieron revivir, mientras el resto del estadio pareció morir lentamente.

Ya habíamos notado el espacio que dejaba la defensa. Yo pensé ¡MALDITO TAMACAS!¡MALDITO DE LA PAVA! ¿Cómo carajos dejaron solo al Motor Contreras?

No sé qué cara puse. El ánimo del Cuscatlan completo se vino abajo. Puteadas por doquier.
Mientras yo no sé qué cara seguía teniendo. Todo estaba perdido. Metapan iba a reventar el balón a como diera lugar.

La afición de FAS comenzó a cantar más fuerte, pero todos teníamos el corazón quebrado. Sabíamos que no había más qué hacer.
La Turba seguía alentando, algunos aficionados de FAS comenzaron a salirse, la Turba, la Carito y yo JAMÁS.

Joel pitó el final. La Turba siguió cantando. Ya no me importaron los caleros quienes se regocijaban de su triunfo.
La Turba seguía cantando. El equipo se acercó. Yo seguía inmovilizada, no sé con qué cara, creo que no lo terminaba de creer.

¡Vámonos! Dijo Carito y su amigo. Y comenzamos a salir. 
A la salida encontrarte gente con los ojos llorosos, algunos quizá por las cervezas lloraron más que otros, yo iba realmente triste por la pérdida.

Al tigre una vez más se le resiste la caprichosa número 18.

Abordar el bus que me traería de vuelta a casa, con full gente de FAS que venía haciendo sus análisis respecto al partido.
"De la pava se cagó en el equipo" Era lo más sonado.

No venía un alma en ese bus que no fuera de FAS o que no trajera la camiseta. 

El regreso fue totalmente divertido, pese al amargo sabor que nos había dejado la derrota.


Y no voy a negar que disfruté del partido como siempre disfruto de ver a mi equipo mimado en cancha.
Disfruté de la compañía de Carito y su amigo Manuel.
Disfruté de ver el Cuscatlan de un rojo casi completo.
Recordé a mi tío con quien siempre compartía las finales en el Cusca.
A lo mejor él desde donde esté también la disfrutó conmigo y también se enojó al final.
Disfruté de corear con la Turba.
Disfruté de escucharles cantar.
Disfruté de la imagen del típico bolo tirado en las gradas y escucharle a alguien el igualmente típico "¿Y a ese quién lo va a levantar?"
Disfruté de ver que volaban las bolsas con presunta agua de riñón.

Dolió. ¡Claro que dolió el final! Y escuetamente se me salieron las lágrimas.

Quizá todo ha dolido más posterior a ese partido. 
Las bajas que se le vienen al equipo, etc.

Pero no me cabe duda alguna que en la siguiente temporada, en el siguiente torneo estaré siempre alentando al equipo de mis amores, a mi equipo mimado. A mi CAMPEÓN.

La noche previa a la final lo escribí en un tweet: "FAS ya es mi campeón, la copa sería un plus"
Y así es. (si, si, si me sigue doliendo aun haber perdido contra metapan)

Pero ni todas esas cosas cambian las alegrías que el equipo me ha dado, ni la adrenalina que siento al entrar al Quiteño cuando FAS juega en casa, ni la euforia de gritar GOL y pararme y aplaudir.

Como dicen así es el fútbol, y en las buenas y malas siempre he de apoyar. En el otro torneo nos volveremos a ver.

Y NO HAY MEJOR DICHA QUE SER MUJER TIGRILLA SEÑORES. 




(Foto by: El hermano de la Carito)
PDT: Carito, si lees esto, sos la mejor compañía en las finales, pero llegá más temprano. ¡Jajajaja!










Zug Zwang


El término Zug Zwang es conocido principalmente entre los ajedrecistas, se trata del momento de la partida en el que un jugador se da cuenta que es inevitable que le hagan jaque mate. Sin embargo el ajedrez es un juego en el que no se puede quedar sin mover, o pasar un turno siendo así; que esta inteligente jugada del oponente obliga a resignarte y darte por vencido inmediatamente al detectar el zug zwang o seguir jugando aun sabiendo que ya estás derrotado.

El zug Zwang una respuesta obligada en la que cualquier tipo de movimiento que se realice solo puede conducir a dos cosas:

1- Aligerar el amargo final (que es inevitable)
2- Empeorar las cosas llevándote a la neutralidad mientras todo vos vas asumiéndote derrotado. 

Te das cuenta de que estás en una situación en la que si mueves, o haces algo pierdes, y si decides no hacer nada, igual pierdes.

Leí por allí "El ZugZwang es como quedar atrapado en una isla segura en medio de una autopista cuando se avecina un huracán"

Mucho gusto, estoy en un ZugZwang emocional.





¡Enamórate de una mujer que ame a Dios!


Estos últimos días he estado leyendo varios post. Y acá incluso parafrasee dos.

Los post de "Enamórate de una chica que lee" El que le siguió de "Enamórate de una mujer de verdad" Y el más reciente leído de "Enamórate de una chica que te haga reír"

Todos evidentemente muy buenos, muy lindos y con muchas cosas ciertas en cada una de sus líneas.


Pero más allá de enamorarte una mujer que lee, de una de verdad, de una que te haga reír,enamórate de una mujer que ame a Dios por encima de todas las cosas.

Enamórate de esa que se despida de vos con un "Dios te bendiga" porque no hay nada más sincero que desear la bendición de Dios a alguien que amás.


Enamórate de aquella que ante los problemas lo primero que haga es doblar sus rodillas y pedirle a ÉL sabiduría para poder solucionarlos.

Enamórate de la que aprecie todas las cosas y disfrute de la vida de manera plena sabiendo que es un regalo de Dios.

Enamórate de la que tenga fe en ÉL,

enamórate de la que ore por vos en las noches.

Enamórate de una mujer que no pueda sola con sus problemas, y acuda a Dios para dejarle todas sus cargas.

Enamórate de la que llore cuando no pueda más, y rinda su vida a ÉL para que la cambie.

Enamórate de la que te ponga en segundo plano en su vida porque sabe que el primer amor debe estar destinado a Dios.

Enamórate de una mujer que ponga en el centro de su relación a Dios. Enamórate de la que te diga que en su relación no son dos, sino tres. Dios y ustedes dos.

Enamórate de una mujer que ame a Dios porque te brindara soluciones para tus problemas seguido de un "Y vas a ver que primero Dios todo saldrá bien"

Enamórate de una mujer que ame a Dios, porque cuando todo vaya mal, tendrá de su lado al mejor consejero.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, porque aunque las cosas entre ustedes terminen, ella sabrá entender, y aceptar que la voluntad de Dios es distinta; y llorará, tené en cuenta que va a llorar en las noches, se va a deprimir, pero buscará el consuelo y refugio en la oración, y al final verá que Dios no nos quita, solo nos acomoda de mejor forma la vida.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, porque sabrá hacerte reír, porque disfrutará de la vida y de cada momento que tengan juntos, porque el amor de Dios da alegría para compartir, lo llena y lo rebasa todo.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, no porque vaya a asumirse santa, y comenzará a darse golpes de pecho, sino porque se sabe pecadora, en intenta día a día ser mejor para que la gracia de Dios se muestre en ella.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, porque solo alguien que ama a Dios es capaz de sentir misericordia por otros.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, no porque sea perfecta, sino porque asume su imperfección y sabe que solo ÉL podrá cambiarla.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, porque aunque le cueste siempre intentará hacer las cosas bien.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, no porque sus acciones vayan a ser mejores que las de los demás; sino porque sabrá reconocer sus fallas y buscará rectificarlas.

Enamórate de una mujer que ame a Dios, porque siempre tendrá un refugio al cual volver, porque cuando entienda que va por el camino incorrecto siempre regresará a casa.

Enamórate de la que ame a Dios porque siempre estará dispuesta a darlo todo por amor, porque ella misma ya conoció el amor que rebasa cualquier barrera, incluso la cruz y la muerte.