Círculos viciosos, y capítulos inconclusos.

 "Acabo de verlo, no sabía que iba a venir a la U. Él no me vio"

Fue el mensaje que recibí ahora por la tarde de una persona demasiado especial en mi vida. Y no pude evitar remontarme a historias de capítulos inconclusos, a  historias de círculos viciosos.

De sobra sé lo que significan ambas, de sobra sé de las historias de nunca acabar, que terminan minando el alma y vaciando el corazón.

Alguien una vez  me dijo que el problema de la mayoría de personas es que constantemente estamos justificando las malas acciones de otros por el amor que les tenemos, padres justificando las malcriadezas de sus hijos, esposas justificando las infidelidades de sus esposos, esposos justificando sus infidelidades ante sus esposas, mujeres justificando la violencia de la que son víctimas, etc.
Un círculo vicioso de justificaciones estúpidas, de nunca acabar.

Todo esto, conlleva a que nos resulte más difícil concluir capítulos en nuestra vida, porque siempre vamos a estar poniendo en balanza mal equilibrada las buenas y las malas acciones de los que amamos.
Estar constantemente justificando lo injustificable, nos lleva siempre por mal camino, es decir; difícilmente uno es objetivo cuando ama, y por más que el asunto sea una obviedad siempre vamos a encontrar una razón "lógica" que nos haga pensar que estamos siendo demasiado severos.

Yo cometí (al igual que la persona que mencioné al principio) errores garrafales, al permitirme dejar capítulos inconclusos cuando la historia había sido en demasía dolorosa. 

Permitirme dejar un "What if" en las cosas, permitirme pensar en los "hubiera" permitirme que ese capítulo inconcluso comenzara a dominar mi vida, mis pensamientos, y peor aun permitir que ese capítulo inconcluso me lastimara de tal manera que aniquilé lo que estaba siendo en ese momento.

Permitir que la historia se repitiera en mi cabeza una y otra vez,

conozco muy bien la sensación de querer huir cuando ves de nuevo a quien te lastimó, 

sé de la flaqueza en las piernas cuando pensás que en cualquier momento vas a tenerle en frente, 

sé del llanto nocturno frecuente,

sé de las constantes depresiones, 

sé de las evasivas a hablar del tema, 

sé de las visitas al psicólogo.

Sé de lo peligrosos que  son los círculos viciosos

sé lo que es verse al espejo y preguntarse ¿qué hay de mal en mi?

sé lo que significa esa sensación de querer huir de todo lo que te recuerda ese capítulo inconcluso,

sé de la sensación de vacío, 

Sé lo que se siente salir a la calle y ver el rostro de quien te dañó en todos lados,

sé de el recorrido constante vuelta atrás para determinar en qué fallé.

Sé de lo amargo que es el estira y encoge sentimental.

Sé lo difícil que es salir de ese hoyo.

Pero así como conozco lo que significa vivir una vida circundante a capítulos inconclusos, sé de sobra que la única forma de salir de ellos es tomando por sí mismo la determinación de hacerlo. 

El dicho versa que: El valiente vive hasta que el cobarde lo permite..
Y de hecho concuerdo totalmente con él, uno llega a un punto, si quiere llámese tocar fondo; en el que ya no hay más hacia donde agarrar, en el que ya todo mundo a tu al rededor renunció a brindarte su hombro para llorar, donde ya todo mundo renunció a darte una palabra de aliento, un consejo porque se han percatado que es "caso perdido" entonces no te queda más (si realmente es que tocaste fondo) que sacudirte el polvo, secarte las lágrimas, levantarte de donde estás tirado y volver a caminar.

¿Es fácil? No. Pero tampoco es imposible

Lo mejor es aprender a que las historias, bueno o malo, siempre tienen un fin, y repetirlas suele ser lo suficientemente doloroso como para minar el corazón, amargar el alma y dejarnos con una sensación de aversión y desconfianza por el mundo en general.

Lo mejor, lo más sano  es aprender a cerrar capítulos en la vida, y no permitir que historias pasadas regresen solo a seguirnos causando daño.

Lo mejor es tomar la decisión de querer salir. 






Debilidades.

Quizá me pasa, quizá no.

Quizá se sobre entienda que no es algo más allá de la piel.

Quizá es gana de aliviar.

Quizá es gana de sanar.

Quizá es gana de hacerle ver que hay brillo más allá de una luciérnaga e incluso más allá de un par de ojos verdes.

Quizá solo es que somos tentación. (vos yo no)


Quizá son los  calores del cuerpo y los fríos del alma.

Quizá porque como dice Bunbury "También de vez en cuando está bien 
asustar un poco"


Quizá son las alas rotas que trae y el cielo gris que traigo yo

Quizá es todo eso sumado con algo más.

Quizá somos debilidad mutua.

Quizá somos fortaleza compartida.

Quizá es el "nojequé" que llevas bajo la sonrisa ofrecida.


Quizá es el "nojequé" que traigo bajo mi desparecido botón de silencio.

Quizá es todo eso, quizá es más, quizá es menos. 

Quizá es quimera.

Quizá es eufemismo.

Quizá es deseo reprimido.

Quizá es peyorativo deseo para algo tan bonito.

Quizá solo es seguir un juego.

Quizá...


Quizá es solo esta canción que a lo mejor no recibió. 






"Razón y piel, difícil mezcla;
agua y sed, serio problema...

Si confundo tu sonrisa, por camelo si me miras

Pasión y ley, difícil mezcla;
Agua y sed, serio problema...

Cuando uno tiene sed, pero el agua no está cerca
Cuando uno quiere beber, pero el agua no está cerca...

¿Qué hacer? Tú lo sabes, conservar la distancia, renunciar, a lo natural y dejar que el agua corra"


Te invito a dejar que el agua corra. 

A vos que me invitás a volar con tus alas dejando de lado el sombrero.

Del peso y la levedad (Parte I Celos)


Uno de mis libros favoritos por sobre muchos que he leído es "La insoportable levedad  del ser" De Milan Kundera  muchas de las partes del libro hacen eco en mi mente, muchas de ellas parecieran (a salvedad del contexto en el que el libro fue escrito) que fueron escritas para ser adaptadas a mi vida, a cualquier vida la verdad.

Libro que merece ser leído y releído, apreciado, y demás.

Hoy en particular quiero referirme a una parte donde Teresa la protagonista de la historia encuentra unas cartas que las amantes le envían a Tomás, su pareja.
Quiero referirme a esa parte porque siéntome tan identificada con la actitud que asume la sufrida Teresa, siéntome compaginar tanto con el sentimiento, con el dolor, con las ganas de reclamar por lo que sucede al rededor, tanto que quizá y por raro que parezca al igual que Teresa reflejo todo ese dolor, y sufrimiento autoprovocado en mis sueños.

«Había una gran piscina cubierta. Seríamos unas veinte. 
Todas mujeres. Todas estábamos desnudas y teníamos que marchar alrededor de la piscina. Del techo 
colgaba un cesto y dentro de él había un hombre de pie. Llevaba un sombrero de ala ancha que dejaba 
en sombras su cara, pero yo sabía que eras tú. Nos dabas órdenes. Gritabas. Mientras marchábamos 
teníamos que cantar y hacer flexiones. Cuando alguna hacía mal la flexión, tú le disparabas con una 
pistola y ella caía muerta a la piscina. Y en ese momento todas empezaban a reírse y a cantar en voz 
aún más alta. Tú no nos quitabas los ojos de encima y, cuando alguna volvía a hacer algo mal, le 
disparabas. La piscina estaba llena de cadáveres que flotaban justo debajo de la superficie del agua. ¡Y 
yo me daba cuenta de que ya no tenía fuerza para hacer la siguiente flexión y de que me ibas a matar!». 
 El tercer ciclo de sueños se refería a ella ya muerta. 
 Yacía en un coche fúnebre grande como un camión de mudanzas. A su lado no había más que 
mujeres muertas. Había tantas que las puertas tenían que quedar abiertas y las piernas de algunas 
sobresalían. 
 Teresa gritaba: ¡Si yo no estoy muerta! ¡Si lo siento todo!»

No quiero hacer énfasis total a los sueños de Teresa, sino más bien al hecho de que para darse cuenta de las infidelidades de Tomás, Teresa tuvo que revolver las cosas de él hasta encontrar las famosas cartas que las amantes escribían a Tomás.

Los celos tal cual los siente teresa, en esa misma intensidad de dolor los he sentido en repetidas ocasiones, muchas de las veces basados en el famoso "Quien busca lo que no debe, encuentra lo que no quiere"

No voy a juzgar en ningún momento la actitud de Teresa (quizá porque me veo reflejada en ella) así como tampoco la justifico, el punto es que he tenido cantidad de sueños, eso sumado a una incontable número de inseguridades propician que mis acciones siempre estén dudando de todo principalmente en el terreno amoroso, y aunque las cosas no sucedan tal cual pasan en la historia narrada por Kundera, todo lo que ya mencioné hacen que salga esa parte de los celos que habita en mi.

Muchas de las veces que los he sentido carecen de fundamento en sí, pero quizá por esa misma dependencia que se siente respecto a la persona con la que estás es imposible pedirle a tu mente que deje de fraguar cosas sumamente dañinas.


Eso con luchaba Teresa, con sus propios demonios, con su propia mente, lo he pasado principalmente en estos últimos días, el pensar que estará haciendo esa persona y tratar de mantener callados los demonios que vienen a susurrarte al oído y que hace que tu mente crea que incluso aparecen pruebas de lo que estás pensando, esas actitudes quizá algunas veces coincidentes, que ayudan a sustentar y a alimentar esos celos, esas acciones que te dicen que algo está pasando, y ese temor de no saber qué vas a hacer, eso de no saber si decirlo o no, pero que al final termina repercutiendo de alguna manera en tu salud tanto física como mental.

Y muy probablemente Teresa no haya padecido de celotipia, muy probablemente yo tampoco la padezca (o quizá sí, concédame el beneficio de la duda) sin embargo muchas veces cuando por fin después de tanto vagar llegás a un puerto seguro con todo una carga en pesadas maletas, cuando ya has desempacado y has puesto de tu parte alma corazón y vida, más allá del cuerpo e incluso tu propia esencia, es imposible pedirle a tu corazón que no tenga miedo a un abandono o a un cambio.

Y que si los celos son mitad desconfianza? Quién sabe, porque confío totalmente en quien amo, de lo contrario no le entregaría mi corazón.
Y Tomás aunque no lo dijera directamente también amaba a Teresa y estaba consciente de que su deseo de amor radicaba en querer despertar todos los días a su lado, no de ninguna otra, aunque su deseo de acostarse fuese manifestado con diversas mujeres, quizá una cada vez que se podía.

¿Los celos los siente quien engaña? Falso. No se trata de "El que las hace las imagina" aunque muchas veces se piense así.

En fin.  

Tengo celos, no porque esa persona a quien amo los haya provocado de forma directa.

Tengo celos, no porque piense que esa persona va a abandonarme.

Tengo celos,  no porque encuentre un mejor sexo que el que hemos tenido.

Tengo celos, no porque encuentre en otros brazos el calor de los míos.

Tengo celos, no porque encuentre una sonrisa más amena que la mía.

Tengo celos no porque conviva con quien fue su gran amor ( y su gran dolor también)

Tengo celos, no porque piense que está involucrado con su mejor amiga.

Tengo celos, no por la distancia (aunque no niego que influye) que nos separa.


Tengo celos porque se que en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier hora alguien se dará cuenta de la joya que esa persona es ( si es que no lo han notado ya) y como todo buen tesoro querrá ser robado, querrá ser obtenido.

Tengo celos, tengo miedo, tengo pavor, a que un día despierte y sepa que muero cada vez que el mundo entero pueda ver en él lo valioso que es.

Y yo se que el mundo lo sabe, y yo se incluso que él lo sabe, y yo se que él sabe que muero de celos, porque a veces quisiera poder controlar lo que siento, pero es más fuerte y termina por vencerme.

Tengo celos y no es por falta de amor, tengo celos y no es por falta de confianza, tengo celos porque soy insegura, probablemente, pero también tengo celos porque conozco de sobra que quien encuentra una joya que vale la pena, una joya demasiado preciada hace lo que sea, LO QUE SE por tenerla para sí.

Soy humana, siento celos, siento miedos. 

Tengo celos y no los puedo controlar. Pero lo intento cada mañana, y lucho con ellos cada noche al hacer el recorrido mental sobre lo que habrá hecho en el día.

Tengo celos, y lastiman.
Tengo celos y duelen.
Tengo celos y están volviéndome loca.
Tengo celos y carcomen.




ABSURDÍSIMOS SOBRE MI.

Se dice de mi: *música de suspenso inesperado, de horrores encontrados*

Soy una persona de lo más anormal, tanto que rayo en lo común, me gusta la gente, siempre y cuando no dañe ni traicione la confianza que le brindo.
Siendo así soy confiada, demasiado confiada, al grado que me han lastimado ya tantas veces que decidí dejar de contarlas.

Me gustan los días soleados, con cielo radiante y nubes blanquitas que parecen armonizar perfectamente, me gusta la coca cola, me gusta el café, me gustan los buenos libros y las buenas compañías, a veces también me gustan las malas, suelo ser perfeccionista a veces, mandona, enojona, celosa a más no poder, soy todo eso que todo mundo odia y en lo que nunca quieren convertirse, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio.

Me gustan los abrazos sinceros, de esos que te susurran al oído "Este es tu lugar" me aprendo los diálogos de las películas cuando me gustan en exceso, he visto 86 veces "Otoño en Nueva York" siempre lloro en las mismas partes, y me río con las mismas escenas, 

Releo los libros que me han cautivado, escucho siempre el mismo listado de canciones, tengo activo el despertador a las 5:00 am aunque no me levante a esa hora, siempre suena puntual y no lo pienso cambiar.

Soy experiencia demasiado abrumadora para algunos, que no pone restricciones a la entrega (si se omite la parte física o sexual) me gusta sentirme parte del corazón de las personas y por lo mismo odio cuando me siento desplazada de ellos.

No me gusta parecer una tonta delante de un grupo de personas, y si desconozco el tema sobre lo que hablan o lo que dicen entre ellos busco como desviar el tema hacia algo que yo domine y pueda lucirme para dejar siempre una buena imagen.

Cuando no logro lo anterior procuro siempre contar un chiste o decir algo que desestabilice la plática y la gire en torno a mi.

Nunca me quedo callada, si me regañan me defiendo, si me gritan grito más fuerte, si me reclaman reclamo el doble, si me retan hago doble reto, si me critican me río y los critico de manera tal que siempre pueda vencerlos, reniego por todo lo que considero injusto, exijo, demando, reclamo cuando considero que hay trasfondos que no se muestran.

Soy llorona, siempre más que todos unas 4 veces al mes, culpo al descontrol de hormonas.

Los ancianos me provocan eutanasia. No me justifico, no lo haría nunca.

La tecnología me abruma.

Los celulares no me duran, siempre los arruino, los pierdo, o me los roban.

Creo que he sido la única persona a la que ha asaltado un mudo.

Como mencioné antes no me callo, salvo cuando estoy en un grupo de personas con quienes no siento confianza, o las personas con quienes estoy me caen mal.

A veces siento misantropía. 

Me desagrada mi país, sin embargo pienso que aun hay cosas acá que se pueden arreglar.

Detesto y me da asco que los hombres se estén tocando el pene en público,
igualmente detesto los piropos en la calle.

No me gusta sentirme desplazada, me gusta la reciprocidad principalmente cuando se trata de afectos, y confianzas.

En la medida que doy me gusta recibir, y cuando recibo menos, me frustro y me lastimo.

Y sí, se puede decir que soy loca, traumada, insegura, berrinchuda, celosa, enojona, mandona, funfuñona, amargada, contestona, gritona, metiche a más no poder, pretensiosa, que nunca me gusta perder, que peleo por todo y nada, que siempre me gusta salirme con la mía, que nunca doy el brazo a torcer, que soy una haragana, que soy la peor opción de compañía, que no tengo criterio definido, que me enojo con facilidad, que lloro por tonteras, que nadie querría nunca terminar siendo lo que yo soy, que la inteligencia no me ayuda a sobrellevar las demás situaciones de mi vida, que siempre termino dando más de lo que las personas merecen, y siempre termino mal, 

y podrá decirse que soy lo que cualquier persona odia, lo que cualquier persona quiere lejos de su vida, pero hay quienes han llegado a pensar lo contrario.



Ojos café caramelo.

Mi universidad, un recinto reducido para el conglomerado de gente que alberga, aulas y pasillos en extremo pequeños, cantidad de gente asquerosamente exagerada, de esos en que en cada cambio de clase no podés evitar sentirte manoseado porque todo mundo se te topa. 
Así de bonito, así de especial.

Aula 7 segunda planta. Yo. Aula 18 tercera planta. Ojos caramelo.
Antes de cada cambio de clase y por el horario salía del salón, iba a comprar café (así estuviese un poco rancio)  me posaba justo en frente de la puerta trasera del salón a simplemente servir de estorbo a mis compañeras que entraban y a ver al puñado de gente pasar, escuchando diversas pláticas, risas, quejas, y más quejas.De pronto un día de tantos posada en el lugar de siempre, bebiendo el café de siempre, tener esa sensación de estar siendo observado. Risible porque probablemente más de uno podía estarme viendo, pero esa sensación de que te han clavado la mirada, esa sensación de sentirte invadido. Volver la vista hacia todos lados, nada. Volver la vista hacia la tercera planta y toparme con una intrigante mirada.
 Me pareció odioso, en extremo de mal gusto, qué hacía mirándome, por qué me veía, quién era él, qué a caso no tiene otra cosa que hacer. Le hice un gesto quizá de desprecio con la vista, y me metí al salón.

Segundo día, el mismo cambio de clase a las 6:30 de la tarde, el mismo café, mi lugar de siempre,  volví a posarme en la puerta, recordé el episodio anterior volví la vista hacia la tercera planta, y allí estaba, de nuevo mirándome, más bien esta vez fui yo quien lo busqué. Me dio miedo. Me dio no se, volví a entrarme al salón. Así consecutivamente pasaron al rededor de dos semanas, cada cambio de clases él y yo posados en los lugares de siempre, yo con el café de siempre él con sus ojos café caramelo de siempre. Atractivo, intrigante, místico. 

La tercer semana del dichoso juego de miradas, volví a posarme en la puerta, con el mismo café, pero ahora con toda la intensión de encontrármelo allí. No estaba. No apareció. Comenté lo del jueguito con mi mejor amiga quien me invitó a buscarlo en la tercera planta, fuimos, lo vimos, corrí. Sí, corrí.
Segundo día, seguí con la rutina, salvo que esta vez él sonrió, no pude con eso, no aguanté huí de la puerta como si vi al diablo, me sonrojé, no corrí porque era demasiado obvio. 

El plan macabro de mi amiga, luego de haberle contado todo era que él y yo nos hablaramos. Tanta mirada y tontera no es de gratis, decía. Su plan era subir pasar junto a él y decirle: "Disculpá, ¿qué hora tenés?" y de ahí comenzar una conversación. Sencillo, directo. Sobre todo sencillo máxime para una cobarde que huye de una sonrisa y unos ojos caramelo como yo. Claro! Sencillo.
Plan armado, tácticas listas. Te venís guapetona, dijo mi amiga. Llegó el día, yo lista, decidí apegarme al plan de preguntar la hora y luego hacer plática, subimos, él parado allí, parecía buscar a alguien en la planta de abajo (pensaba me buscaba a mi) lo vi allí, a medio metro de él, me carcajee como nunca, volvió la mirada, corrí, sí corrí. Fin.
En uno de esos de mis malos días académicos, la última semana del horroroso ciclo que fue ese,  lidiaba en un ciber café frente a la universidad con uno de mis últimos trabajos grupales, la incompetencia de mis compañeras me tenía colmada, yo vomitaba demonios, y escupía fuego, vociferaba fúrica contra todo mundo, por el chuco trabajo y porque era semana de parciales, me decido usar una máquina aun insultando a todo mundo me siento, sentí de nuevo esa mirada inquisidora, él estaba en la maquina de al lado, escuchándome sacar mis peores demonios insultantes, no pude con la pena, me posé allí y no levanté la vista, sonrió, POR QUÉ SONRÍE me dije, quizá de mi, pensé. Me levanté sin decir nada, me fui.

Al siguiente día después de ese suceso, según mi rutina, salí, lo busqué con la mirada, esta vez iba a sonreírle para que olvidara mi imagen del día anterior, no estaba, cuando volví a buscarle, venía a la distancia de tres salones hacia mi, venía hacia mi y yo sin poder correr, venía caminando, DIOS MÍO!!!  Quise gritar, venía hacia mi, llegó y no pude correr, se paró junto a mi y djo: -Hola niña enojada, me llamo Alan. No recuerdo si le dije mi nombre, solo recuerdo que respondí al hola con una sonrisa, y justo cuando me iba a animar a hablar, aparece mi docente con cara de diablo recién escupido del averno, parciales en mano y cerrando puertas, le dije que lo veía luego y salí corriendo antes que mi maestro cerrara. Te voy a esperar en la entrada principal, dijo antes que yo entrara, asentí con la cabeza y sonreí. 

Creo que contesté puras estupideces(siempre) en el parcial. Salí corriendo a la salida, para encontrármelo, lo que había olvidado es que ese ere el último día de exámenes, fin de ciclo. 
Me acompañó hasta mi parada de buses, hablamos, me dijo que le parecía una persona poco convencional, pero muy linda, me dio su número de teléfono, yo le di el mío. 

Y nos mensajeamos esa noche, días después me robaron mi celular, perdí contacto con él, confieso lo busqué en redes sociales sin tener éxito, no volví a verlo en la U porque era su último ciclo allí, no supe más de ojos caramelo. 
No supe más, y hasta ahora no he vuelto a saber de él, y de no ser por mi amiga que lo vio, y que vivió conmigo todo esto bien podría decir que fue un sueño, que todo eso fue producto de mi loca imaginación, pero según mi amiga existió, pasó, lo viví, no lo soñé.

¿Cuántas miradas tuvimos que haber cruzado durante todos esos días? 

¿Cuántos "holas" dejamos de pronunciar por temor?

¿Cuántas oportunidades dejamos ir porque nos gana el miedo?

¿Cuántos ojos café caramelo dejamos escapar por huir?

¿Cuántos? ¿Cuántos?



PDT: Ojos caramelo si lees esto, y te topás con alguien como yo, no dejés que te huya, no de nuevo. JA!

Pajas y frases trilladas de los casados.

Soy mujer, 26 años a cuestas, he vivido quizá más cosas que cualquier persona de mi edad haya vivido.
¿Eso ha sido bueno? No lo se, pero me ha permitido conocer un poquito más.
¿Me ha servido? Sin duda. 
No he sido, no soy, y quizá no seré nunca una blanca paloma, o la pureza encarnada, pero hay que ser bien imbécil para creerse las pajas de algunas personas en estos dorados tiempos, no dudo que aun haya una que otra ingenua, pero con tanto que uno ha visto, escuchado, sabido, ya no debería confiarse uno tanto de los demás.

Si es mujer, y ve esto, se que va a sentirse identificada con mas de una frase que lea aquí, ya sea porque se la han dicho o porque la ha escuchado, se la han contado o algo. Y si es hombre podrá identificarse porque la ha aplicado, porque la ha escuchado o por algo. 

¡Bienvenido al repertorio de las mil y una paja de los hombres casados!

PLAN DE CONQUISTA:

1- Yo soy sincero, a nadie le niego que estoy casado, pero mi vida matrimonial realmente va mal, es un fracaso y me siento solo.

2- Yo no merezco alguien como usted, usted merece a alguien que le ofrezca todo lo que yo no puedo ofrecerle, que se dedique a usted por completo.

3- (Posterior a la frase anterior) Yo se que no puedo darle lo que usted se merece, pero me enamoré de usted.

4- Ella (refiriéndose a la esposa) no me atiende. 

5- En esa casa yo soy un cero a la izquierda. No vale nada lo que yo digo o hago. Yo siento que con usted todo es diferente, usted me escucha.

6- Con usted todo es tan bonito, me hace sentir cosas que hace mucho tiempo no sentía.

7- Mi mujer es una bruja (y salen a relucir todos los defectos de la pobre incauta)

8- ¿Por qué no la conocí antes?  

9- Usted es la mujer de mi vida.

10- ¿Sexo? No si la última vez que yo me acosté con ella fue cuando engendramos al niño (ya sea que sea el único, el último, o así el hijo tenga 15 años o más)

11- Usted es la primera con quien me pasa esto (y lleva en lista como 10)

CUANDO YA CONQUISTARON:

1- Yo sigo con ella por amor a mis hijos, porque ellos no tienen la culpa.

2- Si yo a quien realmente amo es a vos (Nótese el cambio del "usted" por el "vos)

3- No!!! Mi matrimonio es una pantalla, seguimos juntos solo por el "qué dirán"

4- Yo hace rato no me acuesto con ella. (O usan: Lo hacemos una vez al mes solo porque ella no sospeche que tengo algo con vos)

5- Hace seis meses que dormimos en camas separadas.

6- Te juro mi amor que ya comencé los planes de divorcio.

7- Mi casa es un infierno, todo es tan diferente cuando estoy con vos.

8- Estoy a punto de irme de la casa porque ya no aguanto esa situación (y haciendo planes de vacaciones familiares)

9- Yo sigo con ella porque  mis papás no aceptarían el divorcio, por la cuestión de mis hijos. (Usan de nuevo el punto número uno)

10- Nadie me besa como vos.

11- Con nadie he hecho el amor como con vos (Dicen "hacer el amor" porque atribuyen que eso no es coger, porque eso es solo físico y lo suyo va más allá)


CUANDO YA LLEGARON, YA CONQUISTARON,  Y YA SE SIRIVIERON:

1- Yo no quiero que estés atada a una relación clandestina como esta.

2- Vos te merecés algo mejor de lo que yo te ofrezco.

3- Vos merecés ir a buscar tu felicidad, yo ya estoy condenado a amarte sin poder tenerte al 100%

4- No puedo irme y dejar a mis hijos (Eso no pensó mientras se acostaba con ella, nooooo! Lo pensó después)

5- Vos vas a encontrar a alguien que te merezca, porque vos vales mucho, aquí quien no vale nada soy yo. (Eso es cierto)

6- Esto me duele a mi más que a vos, porque yo seguiré atado a un matrimonio que no funciona.

7- No se como voy a hacer para vivir sin vos, pero es lo mejor.

8- Quiero que nos despidamos de una manera bonita para que me recordés siempre (con eso se refiere a una enmotelada)

9- Te dejo libre, por tu bien.

10- Quiero hacer las cosas bien, por eso te dejo ir, para que encontrés la felicidad que merecés.




En fin... Tantas veces que he escuchado estas frases en diferentes contextos y aplicados a tantas personas.

¿Si me aplicaron alguna? Sí, no lo niego.

¿Si me la creí? No. Pero no puedo negar que hay mujeres que suelen ser un poquito ingenuas y llegan a caer en una de las falsedades usadas.
Las creen y no porque sean malas mujeres (aunque hay algunas que si lo son) pero no todas, algunas las creen porque de verdad se han dedicado en cuerpo y alma a la persona que usa esas frases, y también porque estos hombres cada día parecen perfeccionar el arte de mentir.

¿No todos los hombres son iguales? Eso es una gran verdad, así que no resto mérito a que haya algún hombre fiel ya sea a su esposa o a su relación, y que bueno que todavía existan, aunque a mi juicio están en peligro de extinción.

El caso es que estas frases y este post, surgió de una noche como esta, a una hora como esta, yo me encontraba sola en la mesa de un tugurio en mi terruño, tras de mi una pareja, él aplicaba las frases que acá mencioné, todas sin importar el orden que yo les di.

La chica lo quería se le notaba en la mirada, ella lo quería, una mujer difícilmente pude fingir un sentimiento cuando los ojos hablan, él parecía un experto, mucho mayor que ella, y lastimosamente, ella parecía creerle, se aferraba a creerle. 

Pasa con mucha frecuencia, pasa... A mi me pasó, yo estuve a punto de caer, pero me recobró la poca moral, la religión, "los valores" que me enseñaron en casa, pero se de otras mujeres que han cedido, por amor o por ingenuidad, o quizá mezcla de ambas.... Pasa..