Círculos viciosos, y capítulos inconclusos.

 "Acabo de verlo, no sabía que iba a venir a la U. Él no me vio"

Fue el mensaje que recibí ahora por la tarde de una persona demasiado especial en mi vida. Y no pude evitar remontarme a historias de capítulos inconclusos, a  historias de círculos viciosos.

De sobra sé lo que significan ambas, de sobra sé de las historias de nunca acabar, que terminan minando el alma y vaciando el corazón.

Alguien una vez  me dijo que el problema de la mayoría de personas es que constantemente estamos justificando las malas acciones de otros por el amor que les tenemos, padres justificando las malcriadezas de sus hijos, esposas justificando las infidelidades de sus esposos, esposos justificando sus infidelidades ante sus esposas, mujeres justificando la violencia de la que son víctimas, etc.
Un círculo vicioso de justificaciones estúpidas, de nunca acabar.

Todo esto, conlleva a que nos resulte más difícil concluir capítulos en nuestra vida, porque siempre vamos a estar poniendo en balanza mal equilibrada las buenas y las malas acciones de los que amamos.
Estar constantemente justificando lo injustificable, nos lleva siempre por mal camino, es decir; difícilmente uno es objetivo cuando ama, y por más que el asunto sea una obviedad siempre vamos a encontrar una razón "lógica" que nos haga pensar que estamos siendo demasiado severos.

Yo cometí (al igual que la persona que mencioné al principio) errores garrafales, al permitirme dejar capítulos inconclusos cuando la historia había sido en demasía dolorosa. 

Permitirme dejar un "What if" en las cosas, permitirme pensar en los "hubiera" permitirme que ese capítulo inconcluso comenzara a dominar mi vida, mis pensamientos, y peor aun permitir que ese capítulo inconcluso me lastimara de tal manera que aniquilé lo que estaba siendo en ese momento.

Permitir que la historia se repitiera en mi cabeza una y otra vez,

conozco muy bien la sensación de querer huir cuando ves de nuevo a quien te lastimó, 

sé de la flaqueza en las piernas cuando pensás que en cualquier momento vas a tenerle en frente, 

sé del llanto nocturno frecuente,

sé de las constantes depresiones, 

sé de las evasivas a hablar del tema, 

sé de las visitas al psicólogo.

Sé de lo peligrosos que  son los círculos viciosos

sé lo que es verse al espejo y preguntarse ¿qué hay de mal en mi?

sé lo que significa esa sensación de querer huir de todo lo que te recuerda ese capítulo inconcluso,

sé de la sensación de vacío, 

Sé lo que se siente salir a la calle y ver el rostro de quien te dañó en todos lados,

sé de el recorrido constante vuelta atrás para determinar en qué fallé.

Sé de lo amargo que es el estira y encoge sentimental.

Sé lo difícil que es salir de ese hoyo.

Pero así como conozco lo que significa vivir una vida circundante a capítulos inconclusos, sé de sobra que la única forma de salir de ellos es tomando por sí mismo la determinación de hacerlo. 

El dicho versa que: El valiente vive hasta que el cobarde lo permite..
Y de hecho concuerdo totalmente con él, uno llega a un punto, si quiere llámese tocar fondo; en el que ya no hay más hacia donde agarrar, en el que ya todo mundo a tu al rededor renunció a brindarte su hombro para llorar, donde ya todo mundo renunció a darte una palabra de aliento, un consejo porque se han percatado que es "caso perdido" entonces no te queda más (si realmente es que tocaste fondo) que sacudirte el polvo, secarte las lágrimas, levantarte de donde estás tirado y volver a caminar.

¿Es fácil? No. Pero tampoco es imposible

Lo mejor es aprender a que las historias, bueno o malo, siempre tienen un fin, y repetirlas suele ser lo suficientemente doloroso como para minar el corazón, amargar el alma y dejarnos con una sensación de aversión y desconfianza por el mundo en general.

Lo mejor, lo más sano  es aprender a cerrar capítulos en la vida, y no permitir que historias pasadas regresen solo a seguirnos causando daño.

Lo mejor es tomar la decisión de querer salir. 






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