Gloria.


No sé cuál fue el momento preciso en el que ella entró a la vida de mi mamá o mi abuela, solo sé que desde que tengo memoria ella ha estado allí. 
Ahora, que solo somos la abuela y yo, ella vive casi frente a nuestra casa.

Su amistad con las mujeres de mi vida (mi madre y mi abuela) ha sido de años, inclusive antes que yo naciera. 

Sacó a sus hijos adelante vendiendo pasteles en la esquina de la colonia, y  junto con mi abuela "Canasteando" Es decir vendiendo verduras, frutas, carne, pollo, etc. En canasto por las calles de Santa Ana.

Gloria, siempre hablando con los pájaros todas las mañanas, saludando al sol, diciéndoles adiós a los pajaritos cuando pasaban cantando cerca de ella, o aunque pasaran lejos. Siempre hacía y aun hoy continua haciendo eso.

Recuerdo que vendía una cosa llamada manzanilla roja con un jugo muy rico, parece que la cocían y hacía las bolsas y las daba a un colón, siempre que llegaba a medio día de vender yo salía corriendo a comprarle una bolsa de manzanilla. 
Además la mujer que hacía el más rico atol de piña que he probado (ya luego descubrimos mi la alergia a la piña)

El papá de sus tres hijos nunca fue tan responsable con ellos, mi abuela cuenta que alguna vez escuharon que la maltrataba, o no le dejaba dinero para comida.

Era la compañera de fórmula de mamá, cuando mi mamá estaba estudiando bachillerato salían juntas a comprar y cosas así, creo que son de edad similar con mamá, pero Gloria tuvo una vida diferente. 

Cuando mi mamá estudió cocina, hacía todas las recetas y se las llevaba a ella para que se las aprobara, así fuera la comida más fea como la crema de cebolla morada, ella se la llevaba; cualquier "tip" de belleza nuevo mi mamá iba y se lo contaba a ella para que ambas lo pusieran en práctica, así fuese el más absurdo, ambas lo probaban. Miel con azúcar en la cara para los puntos negros, sábila licuada para cutis terso, yemas de huevo en el cabello para que brillara más, en fin; cualquier loquera mi mamá iba, se lo contaba y ambas lo ponían en práctica.

Además, fue (y sigue siendo) la compañera de fórmula de la abuela, recuerdo siempre los festivales escolares, los días de las madres donde ella y mi abuela eran las primeras en estar bailando. Gloria tenía un vestido color plata horrendo, y unos zapatos del mismo color con tacón de bailarina, y mi abuela un vestido rojo con un cincho blanco y zapatos del mismo color. 
Las primeras en los concursos de baile, las primeras en ir a subirse a las "ruedas" para las fiestas julias.
Las que organizaban viajes "familiares" donde las pobres iban como burros con cestas llenas de comida, cuchillos, cucharas, y demás chilindungues mientras nosotros ibamos saltando por el camino.

Casi siempre el destino era el mismo: El río las palomas. porque lo escogía el abuelo. 

Cuenta Gloria, que cuando yo iba a nacer y mi mamá se fue para Armenia, se fue con antojo de nuégados y chilate y ella se lo hizo y cuando llegó a buscar a mi mamá a la casa ya no estaba. 

En fin. Los años pasaron y como yo no tuve nunca hermanos, creo que los hijos mayores de Gloria me adoptaron como hermana menor (hasta antes que naciera el hermanito menor de ellos) creo que era algo así como su juguete. 
Lugar a donde los Hidalgo Linares andaban, lugar en el que yo también estaba.
Mi abuela se hizo cristiana, así que la vida cambió un poco, sin embargo mi abuela y Gloria seguían manteniendo un espíritu jovial, seguían saliendo a jugar saltacuerdas con todos los "cipotes" de la colonia, seguían riéndose a carcajada limpia como pocas las he escuchado, seguían jugando "Bate" con nosotras hasta que daban las 9 de la noche o más en la calle.


En una ocasión (la más traumante para mi) estaban las fiestas julias, el bullicio y las ruedas, como a mi me gustaba andar pegada a ellos por falta de hermanos quizá, mis papás me dejaban irme sin pena alguna. 

Ellos, los tres dispusieron subirse a la famosa "Araña" en la feria, en ese momento no razonaba yo, a lo mucho habré tenido como cuatro o cinco años, pero ha sido tan traumática la experiencia que creo que nunca se me va a poder olvidar, quizá ya con la emoción se les olvidó que andaban conmigo, y a la hora de subirse a la araña no sé si Alex, su hijo fue quien dijo "¿Y a la Jeniffer qué la hacemos?" y sobrevino la respuesta de Gloria "Subámosla pues, si" y allá voy yo en medio de Gloria y su hija con cara de horror pensando que eran quizá los últimos instantes de mi cortísima vida porque el armatoste ese pasaba demasiado cerca de unos alambres de la luz pública.

Como mencioné mi mamá era cristiana, pero a mi no me gustaba ir a su iglesia, y Gloria se asumía católica, para los meses de Diciembre siempre iba a las famosas posadas, y allá iba yo de colada junto con ella empujando al carreta con el famoso trío de la época. Para la misa del gallo el 24 yo, peque, no podía pasar a tomar "El cuerpo de Cristo" cuando el cura lo repartía, pero sus hijos y ella se sacaban la hostia de la boca y me daban un pedazo. 

Gloria fue quien me sacó los piojos cuando entré a primer grado, se sentaba en una enorme piedra en la esquina de su casa y ya me ponía sentada en sus rodillas, me pasaba un peine fino, y luego me ponía de cabeza en sus rodillas para terminar de asegurarse que no me quedara ninguno.

Cuando nació su hijo menor yo tenía seis años, era una cosa terrible, mi mamá criticó siempre la crianza de su último retoño, quería darle frijoles enteros a los tres meses, como el niño lloraba mucho, se levantaba a bañarlo a las cinco de la madrugada con agua llovida, para que se durmiera y no llorara más.
Salía a darle "Baños de sol" a las once, caminando por toooda la cuadra arriba de su casa con el niño en brazos.

Sin embargo fue siempre una madre amorosa con los tres, al más peque lo llamaba "Mis huevitos de oro" Y le cantaba mientras lo paraba en una silla de madera para que bailara.

Despedía a sus hijos siempre a gritos, pero no gritos malos o de regaños, se paraba en la puerta y les decía: "Te amo mucho, te amo mucho, mi niño/a lindo/a, "Dios te ama y yo también te amo"  y cuando salían a la escuela o la universidad les decía  "Te amo,te amo, diez te vas a sacar en el examen, solo a poner el nombre vas a ir" A sus hijos.

Incluso me lo decía a mi, cuando me veía salir a la escuela y posteriormente a la universidad. Creo que nos lo decía a todos cuando nos veía.

Nunca dejó de luchar por darle estudio a sus hijos, por darles lo mejor. 
Y creo que sus hijos saben que tienen una mamá de oro, porque ahora ellos son unos hijos de oro con ella. 
Están pendientes de ella aunque solo vive uno ahora en casa a su lado.
No le dejan sola nunca. 


Hay tantas anécdotas que podría escribir de la vida de Gloria, que se me haría demasiado extenso y no me alcanzaría una entrada acá.

Ahora, con tantos años a cuestas la vida ha comenzado quizá a pasar factura, la vida y los años no perdonan lamentablemente.

Me parece increíble quedármele viendo y pensar en lo que escribo acá y muchas otras cosas más, pensar que siempre ha estado allí, regañándome, apoyándome, riéndose conmigo, jugando, sonriendo, saludando a los pájaros, cantando por toda la cuadra a gritos, saliendo con su colochero sin peinar, con sus delantales tintineantes de sencillo.

Verla es recordar la manzanilla, recordar las risas en esa cuadra donde crecí jugando;

Verla es recordarla fresca, riendo, carcajeándose hasta casi hacerse pipí en la calle, mientras saltaba cuerdas con nosotros.

Verla es recordar el atol de piña que hacía.

Verla es que se me venga a la mente el sabor del más delicioso fresco de ensalada que hacía para el 24 y 31 de diciembre.

Verla es recordar que me empacharon los pastelitos de picado. (Pero los hacía ricos)


Verla es pensar que no quiero que se vaya, y que daría cualquier cosa por devolverle a sus ojos un poquito de luz de la que ella le dio a mi vida;

Verla es pensar que a veces la vida es realmente injusta, porque Gloria merecía disfrutar plenamente de todo lo que sus hijos y quienes la aman pueden darle. Porque ella se sacrificó para eso.

Verla es darte cuenta que el amor de una mamá no tiene comparación, ni límite.

Verla es enojarte un poco y cuestionarle a Dios ¿Por qué ella no pudo disfrutar de lo que merece? ¿Por qué no la sanas, Dios?

Verla es querer hacer todo y sentirte impotente.
Verla es sentarte con ella con un pichel de atol de elote, de café, o de cualquier cosa con tal de hacerle la plática y escucharle reír como antes.

Verla es saber que los años han pasado y que lo único que nos queda es disfrutar mientras se pueda de las personas que amamos, porque no sabemos en qué momento se les comenzará o se nos comenzará a apagar la luz.

Como a sus ojos se le ha ido apagando.







No hay comentarios:

Publicar un comentario