¿Quién es capaz de juzgar a un loco?
¿Quién se atreve si quiera a decirle que está equivocado?
¿Quién le diría que sus acciones no están de acorde a lo racional?
Difícilmente nos gusta discurrir con un loco. Difícilmente nos atrevemos a juzgar a uno de ellos porque consideramos que el pobre está tan desconectado de su realidad que se ha recreado otra, en la que la lógica, lo racional, lo socialmente aceptable; no tiene cabida alguna, sino que se ha tenido que recurrir a la única salida que (Según el villano enemigo de Batman: "The Joker") encuentra cualquier persona normal que es llevada al borde del colapso. La locura.
Quizá nunca me había detenido a analizar los discursos que este famoso villano hace durante la trama de algunos de sus aparecimientos, siempre me parecía que el Joker era simplemente un malvado más que lo único que buscaba tener era el control del mundo.
Pero no. Él simplemente disfruta de ver arder el mundo, disfruta lo que significaba poder demostrar un punto que para cualquier otra persona "normal" es difícil, improbable, ilógico, absurdo, ambiguo.
Pero no me quiero detener a hablar sobre lo retorcido, seductor, majestuoso e incomparable de los discursos del Joker (Y es que a duras penas y llego a dar unos pininos en el campo de los comics y la historia en sí) Pero quiero enfatizar en uno muy característico con el que me he sentido sumamente identificada estos últimos días.
Muy probablemente no haya estado teniendo una actitud muy cuerda para algunos que han llegado a conocerme, me han estado sucediendo un sin fin de cosas (simples consecuencias de mis acciones) que han venido a desequilibrar un tanto mi estado emocional cuando todo marchaba tan bien, que incluso tengo una entrada (bonita) pendiente, en la que escribía sobre lo bien que me iba, pero estuve postergando el escribir por estar ocupada en en disfrutar lo bonito que iba todo.
Alguien me dijo recientemente "Tenés una forma bien estúpida de autodestruirte" Muy atinada y certera afirmación.
Sin embargo aunque no difiero totalmente de la afirmación anterior sobre mi persona, podría decir que el discurso que el Joker hace cuando tiene secuestrado al teniente Gordon en el comic "The Killing Joke" es quizá el único de mis escudos en estos momentos.
No quiero decir con esto que estoy recurriendo a una (muy bien planteada) justificación, solamente y aunque a algunos pueda parecerles risible estoy haciendo una pequeña amalgama; tomando como base lo que Joker le decía al teniente mientras le daba un paseo queriendo sacarlo del mundo tan monótono, aburrido y real para llevarlo a uno donde la lógica y lo racional no tienen entrada.
En ese paseo, el Joker le regala al teniente Gordon el mejor de los discursos que haya podido yo leer, una exquisitez incomparable (y muy adaptable) que aunque incita a adentrarnos en la locura está llena de tanta razón...
Hay ciertas frases del discurso que no dejan de darme vuelta en la mente, quizá porque las he sentido tan parte de mi estos últimos días:
"Estás haciendo lo que cualquier hombre cuerdo en tus terribles circunstancias haría. Te estás volviendo loco."
"...Los recuerdos pueden ser viles, repulsivos, pequeños brutos como los niños, supongo ¿Pero podemos vivir sin ellos?
Los recuerdos es sobre lo que nuestra razón está basada. Si no podemos enfrentarlos, negamos la razón misma... Pero,no estamos por contrato, atados a la racionalidad. ¡No hay una cláusula de cordura."
"Cuando te encuentres trabado en un desagradable tren del pensamiento, dirigiéndose a lugares en tu pasado donde el gritar es inaguantable. Recuerda que siempre hay locura.
¡LA LOCURA ES LA SALIDA DE EMERGENCIA!"
Mis últimas acciones a lo mejor no han sido las más cuerdas las más racionales, y en lugar de detenerme a llorar las tragedias, algunas de ellas ocasionadas por mi ferviente deseo y amor por la autodestrucción y el autosabotaje, decidí reírme de ellas. Decidí aislarme en lo absurdo, en lo ilógico en lo irracional.
Quizá estoy volviéndome un poco loca. Los recuerdos están manifestándose como niños mal portados y no estoy obligada a ser racional. En el contrato de mi vida no venía una cláusula que me ate a la cordura.
Y como bien lo decía el Joker para casi cerrar su discurso
"Todo lo que toma es un mal día para reducir al hombre vivo más cuerdo, a la locura."
He tenido muy malos días. Pero siempre me queda un refugio en un poco de locura.
Nota realmente necesaria: ¡Muchísimas gracias a mi maestro por excelencia! Soy una buena aprendiz y estudiante que hace sus tareas.
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