Pensar en la canción que nunca te dije que era nuestra, pero que siempre será nuestra.
A veces se piensa que el amar es como en los cuentos y películas y terminar en un "Y vivieron felices para siempre"
La realidad a veces no es igual a lo que se ve, a lo que se nos viene contando desde que eramos pequeños.
Un "Vivieron felices para siempre" no es tan para siempre, hay quienes llegan a tu vida y duran un "por mucho tiempo" luego sabés que ha llegado el final.
A veces hay quienes llegan a tu vida de manera efímera, quizá solo para enseñarte algo, para recordarte algo, quizá solo para que recobrés la fe en algo. Solo para recordarte que la vida se compone básicamente de instantes.
Muchas veces un final no sugiere olvido.
Hay finales necesarios, la verdad es que todo final es inevitable, porque todo cuando cumple su fin, su ciclo debe terminar.
Lo difícil es estar demasiado aferrado, o cogerle el gustito y resistirte a que vaya a terminar.
Y lo difícil quizá no radica en la terquedad del aferrarse, lo difícil está en asimilar que de un momento a otro verás pasar a quien te dio felicidad sonriéndole a alguien más.
Y probablemente lo aún más difícil que lo anterior radique en decirle "Quiero que seas feliz aunque no sea conmigo"
Dicen que eso es madurez emocional. Si es así vayan sabiendo que es un poco difícil, y en las noches duele un poco, trae nostalgia y a veces hace llorar, te provoca enojos, cuando te toca encararla de frente te tiemblan las piernas, te hace nudos en la garganta, y sentís que te aniquila. Pero bueno, así es el fútbol. Dicen. Y se aprende a sobrellevar. Total, nadie nace aprendido.
¡Ah! sí. Esta es la mía, mía, que nunca te dije que era nuestra.
PDT: Va en vivo porque AMO con demencia el intro con el trombón.
PDTA 2: ¡Gracias Arturo! hiciste que recordara esta canción.
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