"Vos atarantás a la gente de tanto que hablás, mejor deberías de escribir todo lo que decís" Me dijeron y así comencé con esto.
Consejos.
"Donde se regalan libros y se comparte arte, música. Sencillamente hay esperanzas."
Me dijeron.
"Necesitás emociones. Eso no es malo... Si me permitís un consejo, aferrate a la alegría, no a la persona. Que valga la alegría, jamás la pena."
Volvieron a aconsejarme.
"Aunque no haya funcionado, ya te hizo recordar algo: el mundo es grande y está lleno de gente interesante. Y tu corazón sigue latiendo."
La gente anda de un sabio hoy conmigo.
(En algún recóndito lugar mientras el teléfono dice que "Claro le da la bienvenida a Guatemala" Y yo sigo pensando que quisiera acortar aun más las distancias, mientras me llaman de casa para decirme que llegó un paquete de Costa Rica a mi nombre. Son libros. Y mientras no dejo de asombrarme como alguien puede dar tan atinadamente en mis gustos, en mi predilección por Kundera, en haber prestado atención al nombre del libro que me faltaba por leer, y en tomarse la molestia de comprar un par de libros estando lejos, y de hacérmelos llegar.)
Hay días en que me dibujan una sonrisa. Y hay otros en los que me la colorean bien bonito.
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