Pesadilla versus realidad.

Es junio del 2005 la abuela tiene  poco menos de un mes de haberse ido de viaje, a regañadientes ella y mamá aceptaron  que por primera vez yo me quede sola en casa con vos. Nos costó hacernos cargo de ella, yo acabo de ingresar a la universidad, siempre me tenes preparado el almuerzo al llegar a casa (solo cocinás sopas pero me las tomo por la paz del mundo).
Siempre me pedís que deje la casa y mi cuarto ordenado, porque no te gusta estar en un lugar sucio o desordenado, tenés un trastorno con eso de la limpieza; tu novia la tenés en la casa de al lado por eso salís a regar la calle 2 veces al día, vos decís que es por el polvo pero la verdad es por estar viéndola salir a la ventana y tirarte besos. A veces me toca aguantar los ruidos de tus revolcones en el cuarto, y pienso "Este no tiene pudor, ni me respeta" jamás te lo he dicho porque seguro me vas a dar una patada y te vas a reír de lo que yo te digo.

Estas emocionado con la apertura del restaurante de tu hermano, lo se porque vas todos los días a ayudarle,  te gusta ese negocio porque sos un vicioso de la cerveza, pero debo admitir que te estás portando responsable porque no te bebés la ganancia. Te ves emocionado. Te gusta ir siempre bien perfumado por aquello de "a ver qué me cae" y sos guapo, bueno yo te veo guapo porque te amo aunque no te lo digo muy seguido y aunque me haga enojar cuando me agarrás del cuello en la calle sabes que te amo, y yo se que me amás. Es 4 de junio y te dije que ese sábado  tenía que ir a la universidad, volví temprano y has preparado sopa de pollo. Ni modo pensé. Estabas saliendo y me dijiste que llegara a ayudarte en la noche al restaurante, me dijiste que tendrían música en vivo, saliste y casi llegando a la puerta me llamaste y me abrazaste, cómo iba yo a saber que te estabas despidiendo. Te despediste de forma extraña de tu novia también fuiste hasta el portón de su casa la besaste y la abrazaste "Cuídense" nos gritaste.

Sábado 4 de junio 6:00pm llegué. Te vi atendiendo el bar, entré.  La gente siguió llegando, noté a varios tipos que me caían mal en la mesa frente al bar del restaurante, les hice mala cara porque no los soporto; un amigo tuyo de la infancia comenzó a molestarme por no recordar que él me cargaba en brazos cuando estaba pequeña.

Saliste del bar ¿a qué saliste? ¿por qué saliste? ¿por qué no te detuve? saliste mientras tu amigo seguía molestándome porque no lo recordaba, de pronto volvías hacia el bar, no pude ver bien porque tu amigo está gordo y me tapaba la visibilidad... De pronto un ruido ensordecedor, un ruido tan horrible, una ráfaga de disparos, cohetes, pensé ¿por qué adentro? - Tírese al suelo- me gritó tu amigo. Me quedé perpleja, parada, no entendí qué pasaba solo vi que los tipos de la mesa frente al bar corrían escondiendo pistolas. 
todo mundo corría, yo salí para buscarte, salí para preguntarte qué estaba pasando.

Te vi, pero no quería verte así, te vi y me hundí, te vi y grité. No pensé más, tu camisa de los  pumas estaba manchada de rojo, tu sangre. 
Grité porque no podía hacer nada más, grité quería que te levantaras, te gritaba que te levantaras, no podía creerlo. En menos de 10 minutos estaba ahí la policía ya no había nadie más que el amigo de nuestro tío Carlos, la mesera vos y yo. Cuando le grité al policía ese que te llevaran al hospital dijo: "Este ya está más para allá que para acá, vamos a arruinar la escena del crimen" lo odié, lo insulté le dije que te levantaran, le grité que te llevaran. Llegó tu hermano, entró y se desplomó, quiso ir a buscar a los tipos quiso levantarte, quiso todo, quiso morir con vos, como yo quise hacerlo.

Medicina legal te levantó a las 2:00 am ya era domingo, tuvimos que llamar a mamá y a la abuela para darles la noticia, tu novia sufrió mucho cuando lo supo. La abuela volvió para tu entierro. Mamá no pudo. Ese día me quedé en casa de mi otro tío porque no podía quedarme sola en casa, no dormí pensaba que todo era una pesadilla, pensaba que era un mal sueño y despertaría en mi cama con la música que ponías a todo volumen en las mañanas, con tus programas deportivos.

Volví a casa, y descubrí que no era pesadilla, que era realidad.


Han pasado ocho años desde entonces, ocho años y te sigo extrañando como nunca. Ocho años y no supero el dolor, ocho años y no olvido los rostros de los que te quitaron la vida, ocho años y aun sigo sin entender por qué así, por qué a vos, por qué a vos que eras mi hermano, mi papá, más que mi tío.
Por qué a vos que me enseñaste a subirme a los árboles de marañón por qué a vos que me hacías tomarme las sopas, por qué a vos mi compañía, mi cómplice.

A veces cuando voy a tu tumba me parece que sigo en la pesadilla, a veces cuando escucho llorar a la abuela me imagino que sigue siendo una pesadilla y que vas a llegar con limones en una bolsa para que te haga una limonada.

A veces la realidad no vence la pesadilla que fue ese 5 de junio del 2005.


No hay comentarios:

Publicar un comentario