Me quedo! Pero no voy a deshacer mis maletas.

 Cuantas veces nos hemos  entregado al 100% en una relación (amorosa o de amistad) quizá la misma cantidad de veces que hemos salido lastimados, pero eso tampoco ha impedido que sigamos haciéndolo una y otra vez, algunas de ellas cometiendo los mismos errores de relaciones anteriores.

En efecto, yo soy de esas personas que también da el 100% y más en sus relaciones de amistad y amorosas, de esas personas que cuando se entregan lo hace completamente. Pero ¿qué implica quedarte al lado de una persona? ¿Qué significa cuando decimos "Este es mi lugar"?

Cuando hemos regresado a casa por algún viaje, alguna vacación, volvemos  a nuestro hogar (y ojo que dice hogar no casa), a ese recinto que sabemos nuestro, donde nos sentimos resguardados, y hasta cierto punto seguros, ese lugar al cual sentimos que pertenecemos, suspiramos, comenzamos a recorrerlo alegremente, porque lo sabemos nuestro, porque sabemos que nos está esperando luego de un viaje largo y quizá cansado. 
En cambio cuando vas de viaje, se trae consigo maletas ¿no? pero, así llegués al lugar más bonito, así ese lugar se sienta como el hogar, así todo lo que esté allí te haga sentir que pertenecés a él sabés que no es así, sabés que no podes deshacer tus maletas y si las deshacés tenés que estar consciente de que solo será momentáneamente pues pronto ese viaje terminará, y deberás regresar, sabés que no podés quedarte, sabés que si deshacés maletas corrés el riesgo de que te duela irte de ese lugar tan plácido y bonito, y no querés que duela, y no querés irte.

Sucede que en cuestión afectiva, me gusta deshacer maletas, esas maletas que vengo cargando con cariño, con palabras bonitas, con lo que soy, con dulzura (poco notable a veces) con historias que contar, con valor de luchar, con ganas de escuchar, con ganas de ayudar a crecer, con ganas de apoyar, con todo el sentimiento posible, con el corazón al mil y con tantas cosas bonitas para dar.

(Me) Sucede lo mismo con las personas, independientemente que los sentimientos algunas veces sean volátiles, me sucede lo mismo. Me gusta saber que tengo un par de brazos en los cuales puedo sentirme segura,  el corazón de alguien al cual puedo sentir que pertenezco, ese corazón que me dice "Acá también tenés un lugar" 






Con toda la montaña rusa que ha sido mi vida sentimental, llegué a la conclusión de que encontré una relación que me hizo pensar de nuevo en "pertenezco a este corazón", esos abrazos con sabor a "Aquí estás seguro" que uno sabe que son inigualables. Y deshice maletas. 

Deshice maletas y me acomodé de la mejor manera, adorné ese corazón a mi gusto, me sentí con calor de hogar, deshice maletas porque cargué con tanto en ellas que ya pesaba, deshice maletas porque pensé que iba a quedarme por mucho tiempo, deshice maletas porque nunca he podido estar en un lugar sin deshacer lo que traigo, deshice maletas porque de verdad, de verdad ansiaba tanto un oasis como el que encontré y me paseaba por ese lugar, y cada día me gustaba más, y cada día crecía mi gana de quedarme,  y cada día se sentía más que ese era mi lugar, mi refugio, mi manantial, mi alegría ese lugar del cual decís "Hay un mundo afuera, pero estoy tan a gusto acá que no quiero salir"

Pero siempre pasan situaciones que te hacen darte cuenta que quizá no fue del todo buena idea deshacer maletas, porque el lugar no estaba completamente disponible para vos, porque tu presencia incomodó, porque algo pasó, y te toca comenzar a recoger, y es de hecho una situación incómoda porque es difícil no enamorarte de un lugar cuando se te ha presentado tan agradable, tan acogedor tan tuyo y pedirte no deshacer maletas, y decirte: No te acomodés porque en cualquier momento vas a tener que volver a irte! 

Y por más ganas que tenga de acomodarme, por más deseos que tenga de adornar ese lugar para sentirlo mío, para sentirme que pertenezco a él, por más que quiera acomodar lo que siento en ese corazón me es difícil, porque ya una vez me dijo que me fuera, que no pertenecía allí, que hiciera mis maletas, que la confusión atacó, que el peso de todo eso que yo traía en mis maletas era demasiado para el lugar donde quería colocarlos, porque yo traía demasiado para dar y el lugar tenía tan poco que ofrecer.

Y el sentimiento al decir: Me quedo pero no voy a deshacer mis maletas, no es del todo bueno, pero cuando ya te pasó una vez el miedo sigue ahí, y aunque a veces de luces de comenzar a adornar ese miedo me lo impide, es doloroso hacer maletas cuando no tenés ganas de irte, cuando te sentís feliz en un lugar, pero a veces es inevitable. 

No quiero quedarme sin deshacer maletas, eso es un hecho, no puedo me es difícil, se me hace imposible la idea quedarme con maleta hecha, quizá sea preferible irme pero con maleta vacía, dejándolo todo, sin llevarme nada y comenzar de nuevo a acumular cosas por el camino.

Quiero un lugar donde pueda adornarlo a mi gusto, donde pueda sentirme segura, donde sienta que tengo un lugar especial, un sitio al cual quiera volver día y noche, un lugar en el cual pueda sentir que reposo, que puedo ser yo, quiero deshacer maletas, quiero quedarme no para siempre pero si por mucho tiempo, quiero sacar lo que traigo y llenar vacíos si es que los hay, quiero pensar que estaré ahí por el tiempo suficiente como para irme en paz. 

Quiero quedarme, pero ya no quiero deshacer maletas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario