Miércoles santo sin torrejas y jocotes en miel

Era esta misma época, Semana Santa, pero hace 13 años atrás, como siempre suele ser esta temporada, el calor apremiaba y hacía acto de presencia, las constantes peleas ya venían desgastando no solo tu relación con mamá sino mi vida.

Nunca te diste cuenta que yo prefería andar dando vuelta en los buses con tal de no pasar en la casa y escuchar tus peleas, nunca notaste que preferí cambiarme de horario y de institución con tal de llegar pasadas las 6 de la tarde a la casa para no escuchar los reclamos que te hacía mamá y tus evasivas y tus excusas tontas que tanto la hacían llorar, tus negaciones que de sobra sabíamos eran mentira, tus huidas, tus regaños hacia mi con tal de centrar en otra cosa la atención para evitar que mi mamá te siguiera reclamando. 

Siempre te levantabas a la misma hora aunque estuvieras en vacación, siempre escuchabas a Raúl Beltrán Bonilla con su crónica en la KL, siempre hacías bulla cuando uno más quería dormir, planeaste nuestro viaje a la playa  como todos los años anteriores aunque mamá no asomaba ánimos de ir, salías como los últimos meses de un año atrás sin decir a donde, pero regresabas a la hora del almuerzo y la cena, siempre te gustó todo la comida que se hacía esta época y por vos había que tragarlas todos los días de la semana mayor, el pescado envuelto que nunca me gustó me hacías comerlo y mamá me decía "Por la paz del mundo y con tu papá, comételo" y por vos había que comer jocotes en miel y una torreja después de la cena, porque nunca te gustó comer solo (actitud desgraciada que te heredé) 

Era miércoles santo, llegaste más de las 6 de la tarde a la casa, te habías tardado, mamá había pasado del mal humor todo el día, regañándome por todo y nada, como era de esperarse comenzaron a discutir, me habías comprado un discman el cual ponía  a todo volumen para no escuchar nada, esta vez no había manera de irme de la casa, ni lugar para donde agarrar.

Los gritos trascendieron el volumen, recuerdo que escuchaba Sometimes de Britney Spears (ahora se por qué detesto esa canción) hasta que gritaste : "Entonces me voy a la mierda" y mamá te respondió "Pues váyase a la mierda" me quité los audífonos y mamá estaba entre la cocina y la pila llorando, entré al cuarto y estabas sacando el dinero de tu caja donde lo guardabas, tenías un maletín con ropa, me viste y me dijiste "Quítate de aquí" comenzaste a sacar una colchoneta del cuartito donde guardábamos las cosas y mamá te dijo "Esa colchoneta no la compró usted, déjela ahí" y saliste enojado sin decir nada.

Era miércoles Santo y el calvario de mamá parecía más grande que la misma pasión de Cristo, y el llanto de mamá las noches consecutivas a esa parecían más pesado que la misma cruz del Señor.
Ese día entendí que quedé huérfana de padre, y ese día comencé a sentirme así, ese día decidí que moriste, ese mismo día decidí enterrarte, y vos a diferencia de Jesús no resucitaste jamás.

Mamá dejó de cocinar lo que a vos te gustaba casi por 2 años desde que te fuiste, su llanto tapado con la almohada traspasaba los cuartos y el alma. Y sus ojeras se volvieron grandes, y sus canas aparecieron más, y su cuerpo enflaqueció aligeradamente y su evasiva a las preguntas, y su preocupación por mi actitud.

A partir de esa noche en casa no se comieron torrejas, ni jocotes en miel, esa noche en casa nada había de dulzura, a partir del 2001 en casa dejaron de hacerse esas comidas.

Ahora siento su aroma y no me sabe dulce, me sabe a tristeza, semana santa no me sabe gris por la pasión del Señor, me sabe gris porque esos hechos me la hicieron gris y amarga.

Estamos en época de perdón, dicen todos por ahí, para mi sigo con esa corona de espinas en el alma, eso dejaste vos, eso quedó.


Te fuiste un miércoles santo, dejando tras de vos un calvario, no se si lo sabrás algún día, pero acá seguís pesando, sigue siendo asquerosa la fecha, sigue doliendo como el mismo día, sigue afectando el corazón.


No hay comentarios:

Publicar un comentario