Del peso y la levedad (Parte I Celos)


Uno de mis libros favoritos por sobre muchos que he leído es "La insoportable levedad  del ser" De Milan Kundera  muchas de las partes del libro hacen eco en mi mente, muchas de ellas parecieran (a salvedad del contexto en el que el libro fue escrito) que fueron escritas para ser adaptadas a mi vida, a cualquier vida la verdad.

Libro que merece ser leído y releído, apreciado, y demás.

Hoy en particular quiero referirme a una parte donde Teresa la protagonista de la historia encuentra unas cartas que las amantes le envían a Tomás, su pareja.
Quiero referirme a esa parte porque siéntome tan identificada con la actitud que asume la sufrida Teresa, siéntome compaginar tanto con el sentimiento, con el dolor, con las ganas de reclamar por lo que sucede al rededor, tanto que quizá y por raro que parezca al igual que Teresa reflejo todo ese dolor, y sufrimiento autoprovocado en mis sueños.

«Había una gran piscina cubierta. Seríamos unas veinte. 
Todas mujeres. Todas estábamos desnudas y teníamos que marchar alrededor de la piscina. Del techo 
colgaba un cesto y dentro de él había un hombre de pie. Llevaba un sombrero de ala ancha que dejaba 
en sombras su cara, pero yo sabía que eras tú. Nos dabas órdenes. Gritabas. Mientras marchábamos 
teníamos que cantar y hacer flexiones. Cuando alguna hacía mal la flexión, tú le disparabas con una 
pistola y ella caía muerta a la piscina. Y en ese momento todas empezaban a reírse y a cantar en voz 
aún más alta. Tú no nos quitabas los ojos de encima y, cuando alguna volvía a hacer algo mal, le 
disparabas. La piscina estaba llena de cadáveres que flotaban justo debajo de la superficie del agua. ¡Y 
yo me daba cuenta de que ya no tenía fuerza para hacer la siguiente flexión y de que me ibas a matar!». 
 El tercer ciclo de sueños se refería a ella ya muerta. 
 Yacía en un coche fúnebre grande como un camión de mudanzas. A su lado no había más que 
mujeres muertas. Había tantas que las puertas tenían que quedar abiertas y las piernas de algunas 
sobresalían. 
 Teresa gritaba: ¡Si yo no estoy muerta! ¡Si lo siento todo!»

No quiero hacer énfasis total a los sueños de Teresa, sino más bien al hecho de que para darse cuenta de las infidelidades de Tomás, Teresa tuvo que revolver las cosas de él hasta encontrar las famosas cartas que las amantes escribían a Tomás.

Los celos tal cual los siente teresa, en esa misma intensidad de dolor los he sentido en repetidas ocasiones, muchas de las veces basados en el famoso "Quien busca lo que no debe, encuentra lo que no quiere"

No voy a juzgar en ningún momento la actitud de Teresa (quizá porque me veo reflejada en ella) así como tampoco la justifico, el punto es que he tenido cantidad de sueños, eso sumado a una incontable número de inseguridades propician que mis acciones siempre estén dudando de todo principalmente en el terreno amoroso, y aunque las cosas no sucedan tal cual pasan en la historia narrada por Kundera, todo lo que ya mencioné hacen que salga esa parte de los celos que habita en mi.

Muchas de las veces que los he sentido carecen de fundamento en sí, pero quizá por esa misma dependencia que se siente respecto a la persona con la que estás es imposible pedirle a tu mente que deje de fraguar cosas sumamente dañinas.


Eso con luchaba Teresa, con sus propios demonios, con su propia mente, lo he pasado principalmente en estos últimos días, el pensar que estará haciendo esa persona y tratar de mantener callados los demonios que vienen a susurrarte al oído y que hace que tu mente crea que incluso aparecen pruebas de lo que estás pensando, esas actitudes quizá algunas veces coincidentes, que ayudan a sustentar y a alimentar esos celos, esas acciones que te dicen que algo está pasando, y ese temor de no saber qué vas a hacer, eso de no saber si decirlo o no, pero que al final termina repercutiendo de alguna manera en tu salud tanto física como mental.

Y muy probablemente Teresa no haya padecido de celotipia, muy probablemente yo tampoco la padezca (o quizá sí, concédame el beneficio de la duda) sin embargo muchas veces cuando por fin después de tanto vagar llegás a un puerto seguro con todo una carga en pesadas maletas, cuando ya has desempacado y has puesto de tu parte alma corazón y vida, más allá del cuerpo e incluso tu propia esencia, es imposible pedirle a tu corazón que no tenga miedo a un abandono o a un cambio.

Y que si los celos son mitad desconfianza? Quién sabe, porque confío totalmente en quien amo, de lo contrario no le entregaría mi corazón.
Y Tomás aunque no lo dijera directamente también amaba a Teresa y estaba consciente de que su deseo de amor radicaba en querer despertar todos los días a su lado, no de ninguna otra, aunque su deseo de acostarse fuese manifestado con diversas mujeres, quizá una cada vez que se podía.

¿Los celos los siente quien engaña? Falso. No se trata de "El que las hace las imagina" aunque muchas veces se piense así.

En fin.  

Tengo celos, no porque esa persona a quien amo los haya provocado de forma directa.

Tengo celos, no porque piense que esa persona va a abandonarme.

Tengo celos,  no porque encuentre un mejor sexo que el que hemos tenido.

Tengo celos, no porque encuentre en otros brazos el calor de los míos.

Tengo celos, no porque encuentre una sonrisa más amena que la mía.

Tengo celos no porque conviva con quien fue su gran amor ( y su gran dolor también)

Tengo celos, no porque piense que está involucrado con su mejor amiga.

Tengo celos, no por la distancia (aunque no niego que influye) que nos separa.


Tengo celos porque se que en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier hora alguien se dará cuenta de la joya que esa persona es ( si es que no lo han notado ya) y como todo buen tesoro querrá ser robado, querrá ser obtenido.

Tengo celos, tengo miedo, tengo pavor, a que un día despierte y sepa que muero cada vez que el mundo entero pueda ver en él lo valioso que es.

Y yo se que el mundo lo sabe, y yo se incluso que él lo sabe, y yo se que él sabe que muero de celos, porque a veces quisiera poder controlar lo que siento, pero es más fuerte y termina por vencerme.

Tengo celos y no es por falta de amor, tengo celos y no es por falta de confianza, tengo celos porque soy insegura, probablemente, pero también tengo celos porque conozco de sobra que quien encuentra una joya que vale la pena, una joya demasiado preciada hace lo que sea, LO QUE SE por tenerla para sí.

Soy humana, siento celos, siento miedos. 

Tengo celos y no los puedo controlar. Pero lo intento cada mañana, y lucho con ellos cada noche al hacer el recorrido mental sobre lo que habrá hecho en el día.

Tengo celos, y lastiman.
Tengo celos y duelen.
Tengo celos y están volviéndome loca.
Tengo celos y carcomen.




1 comentario:

  1. Los celos son una ruta de partida y llega, partida de la obsesión y llegada a la paranoia que no siempre es por inseguridad, si no por miedo a perder por amenazas directas lo que consideras parte de la vida del individuo.
    Un arma de doble filo puede defenderte muy bien o cortarte sin piedad.

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