MIEDOS CONYUGALES



Trataré por mucho que me cueste, de ser breve, de ir directo al grano.

Se supone que soy una persona adulta, con cierto grado de madurez adquirido, esto no significa que sea una persona exenta de miedos.
Tanto que soy un racimo de ellos. Pero quiero referirme en este post a los miedos conyugales en particular.

No creo en la institución matrimonial, ¿Por qué? Asumo que es culpa de algún trauma de la infancia generado por culpa de mis padres, todo el fracaso que sentimentalmente suelo ser se lo atribuyo principalmente a ellos.

Ahora sí al grano.

Uno de mis más grandes temores es pensar que voy a tener que compartir la vida MI VIDA al lado de una persona para siempre o como suele decirse "hasta que la muerte(o la otra) los separe" y más allá de compartir una vida con una persona, mi mayor miedo radica en ese momento tan sagrado que es dormir.

Sí, dormir!!!! No me imagino acostándome todos los días al lado de una persona, y sabiendo que va a estar allí cada amanecer, que su aliento va a despertarme a diario, que probablemente quiera usurpar mi lado de la cama. ¿Mi lado de la cama? Por Dios!! Yo no tengo un lado de la cama.

Soy una persona que duerme formando el cuatro, es decir; independientemente de si duermo boca abajo, o hacia arriba,  tengo la particularidad de que dejo extendida una pierna, mientras encojo la otra llevando el pie justo al nivel de la rodilla de la otra pierna, formando un cuatro, 
puedo dormir de cualquier lado de la cama, pero principalmente lo hago  en medio de ella,  algunas veces me da por meter las manos debajo de las almohadas que tengo en la cama, y soy altamente intolerante a tener a alguien junto a mi.

La mayoría de veces que me ha tocado quedarme a dormir en casa de mis amigas, compañeros  de la universidad, familiares, etc, y alguien más se ha quedado en la misma cama que yo, nunca logro conciliar el sueño, por diferentes motivos.

Las personas que conozco dicen que dormir al lado de la personas que querés es experiencia sublime, yo la verdad tengo PAVOR de enfrentarme a ese momento. 

Mi cama suele ser tan sagrada, y mi momento de dormir resultame tan placentero que no imagino compartirlo con nadie más. 
Atribuyo que todo esto se debe a que mis padres nunca les gustó que yo durmiera con ellos, incluso en noches de tormenta, las cuales siempre me han dado miedo, y yo buscaba el cuarto de ellos, en la madrugada siempre me llevaban a mi cama, cuando alguno de mis primos/as llegaba a dormir conmigo, siempre amanecía en el suelo, con mi cobija y mi almohada, porque la idea de tener a alguien más junto a mi se me hace un tanto repulsiva.

El hecho simple de ponerme a pensar en lo asfixiante que podría ser que alguien quiera abrazarme, tal cual peluche en las noches me produce urticaria.

Mi poca, casi nula experiencia relacional, no me ha permitido tener ese momento de compartir la cama con alguien, puede que muchos ya la hayan tenido, e incluso la hayan disfrutado al máximo. 
Yo siendo realmente sincera, le he huido a esa experiencia, porque para mi el dormir es tan sagrado y debiera ser igualmente respetado como un momento de neta individualidad.
Jamás he amanecido en una cama con alguna persona que haya sido mi pareja, jamás he dormido al lado de una persona que haya sido mi pareja, porque si me dan a elegir prefiero siempre amanecer en mi cama, SOLA.
Y si se trataba de quedarme a dormir pues que me buscaran un cuarto donde dormir sola, y si en dado caso eso no se podía entonces había que buscar manera de dormir lo menos posible haciendo la plática, hasta que de verdad el sueño fuera más grande que el miedo, y quedarme rotundamente privada.

Lo risible es que logro compartir cama con amigos, amigas, obviamente el tiempo de sueño es realmente corto porque insisto en el hecho de que no me gusta sentir a nadie cerca de mi, menos que se le ocurra abrazarme o algo.

Pero a lo que quiero llegar, es que no se como haré si es que una convivencia conyugal se me cruza por la vida, y me toque compartir por mucho tiempo mi cama con esa persona, que por más especial que sea seguramente va terminar generándome un conflicto más grande que la tercer guerra mundial.

Porque no me imagino, no me veo compartiendo mi cama con una persona.

No me imagino durmiendo asfixiantemente abrazada al lado de alguien.

No me imagino que alguien estará con su aliento cada mañana junto a mi.

No me imagino sentir cada noche que alguien está usurpando el lado de la cama que YO voy a querer ocupar independientemente de cual sea.

No me imagino modificando mi manera de dormir en cuatro simplemente porque a mi corazón se le ocurrió meterse en una convivencia diaria así.

No me imagino que hay alguien con quien me toque compartir MI COLCHITA! MI SÁBANA! MI ALMOHADA!!!


Y sí, muy probablemente mi problema sea más psicológico y se trate un tanto de mero egoísmo e individualidad.
Pero así soy. 

Es lo que hay. Y ya. 







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