¡Que bonito es lo bonito!


Para empezar debo decir que este día no comenzó del todo tan bonito, vengo con una amargura inevitable y unas ganas ENORMES de untar de miel a todo mundo y sentarlo en un hormiguero de esas hormigas coloradas y no quitarlas de ahí hasta que su dolor sea tal, que alivie la cólera que me han provocado.
Yo, sin duda alguna, no soy un remanso de paz, mucho menos una persona que emana dulzura, soy todo lo contrario, y mi carácter bélico y explosivo no es una novedad para los que me rodean.
De las muchas cosas que logran colmarme la poca paciencia que papa Chuz me dio está la gente parásita, la gente huevona, atenida, y no por falta de capacidad; como ya lo he mencionado en otro post, sino simplemente por falta de iniciativa o nada más por pura comodidad.
En un intento de responsabilidad de mi parte procuré cumplir con un trabajo unversitario individual, y me había propuesto no compartir con absolutamente NADIE la información. 1- Porque siempre soy yo quien se las da; 2-Porque estaba en acceso fácil para cualquiera, bastaba tener ganas de buscarla; 3- Porque sí, SOY ACADÉMICAMENTE EGOÍSTA Y COMPETITIVA. Y, 4- Porque estaba fúrica con todas mis compañeras.
En resumen, decidí no pasarles el link con la información para el trabajo. El resultado de tal decisión, insomnio pensando y justificado mis acciones, pesadillas donde ellas me culpaban de sus malos resultados en la Universidad, ojeras, dolor de estómago, entre otras cositas pasajeras.
No bastándole eso al karma o quizá al mismo Jesusito bendito, me hizo pagar durante todo el día mis malos pensamientos y mi mala saña contra mi prójimo.

A mi, que nunca se me da eso de las labores hogareñas, se les ocurre en casa,  ponerme a lavar ropa, y comenzar a tenderla para que se terminara de secar, pues; ¿qué creen? (pregunta como si a alguien le importara leer este blog) Ajá! Calló un tormentón, el diluvio pues! Resultado: La ropa APESTA. ¡Ahhhh! Por si eso fuera poco agárrese:

Si alguno ha tenido el privilegio de abordar el transporte público en este país que risiblemente se llama El Salvador, sabrá que gracias al cielo una de señorita (JAJAJA CLICHÉ) no se baja con un embarazo al estilo de la escupida de Hunahpú e Ixbalanqué de esos armatostes del infierno que van más llenos que mercado en día de pago de quincena. Pues que se le ocurre a mi ex tutora mandarme a pedir desde hace dos semanas material didáctico para ambientación de aula, móviles, cubo higiénico, láminas ilustradas, carteles, etc. Puro papel y papel, pues luego del tremendo tormentón que calló, me dispuse a salir como si fuera yo María tanates, con el material, iba casi corriendo porque ya me había tomado la tarde y pues cuando se trata de cuestiones de trabajo procuro ser puntual, pues me situé en la parada de buses, a esperar yo cual damita victoriana mi avión. Al mendigo bus se le ocurrió pasar casi CASI a la media hora y venía más lleno de lo que seguramente estará el infierno el día del juicio final, pero vi el reloj, y no podía darme el lujo de esperar otro. 

Me subí,  yo, chaparra, con una bolsa de material que sobrepasaba mi estatura, con una cartera en el hombro izquierdo que pesaba aproximadamente 20 libras con otros materiales extra, con mi reconocida botellita con agua, muy fashion ante todo, porque antes muerta que sencilla, pues que me subo, y el tipo desgraciado que casi arranca incluso antes que terminara de pagarle mi pasaje. Animal - pensé- 
Y como aquello iba re topado, con una recién extinta lluvia, ventanas cerradas, a penas y alcanzaba a agarrarme de algún tubo o asiento, y todos TODOS los caballeros que abordaban el bus, cómodamente sentados mientras veían mi humanidad tambalearse en esa babosada! 
Luego el típico idiota que busca pasarte topando sus pobrezas, porque si a tamaños vamos he visto unas monstruosas, no como esos arrocitos que presumen los que se te intentan topar, y el señor motorolo  que constantemente decía "Vaya allí en medio hay lugar todavía, tópense" luego pegó un frenón que me botó la mollera, y cuando casi me caigo que me alcanza a agarrar una señora, y se dignó una alma caritativa, no a cederme su lugar, sino a decirme: "Le ayudo con sus cosas"  Y pues ni modo, era preferible eso a salir rebotando en medio de toda la gente haciendo equilibrio en medio del bus.
Cuando ya estaba a punto de bajarme que toco el timbre y busco hacerme lugar en medio de ese tumulto de gente ya cuando estaba cerca ¿Qué creen? Ajá! El motorolo arrancó. Y me bajé casi dos paradas de buses después de la que debía. 

Por lo demás entregué el material, me pagaron, y yo asumí que todo ese infierno, que por lo general hubiese podido pasar cualquier día, pero no fue cualquier día, fue hoy, muy probablemente fui yo misma que con mis pensamientos comencé a atraer todo eso malo autocastigándome por el mal accionar que intenté tener con mis compañeras de universidad! 
Pero si el universo conspiró en mi contra ¡Oh Coelho! Sálvame! lo hizo muy bien. Sufrí más que nunca por todas esas cosas que me pasaron hoy.

Luego ya al haber terminado ese infierno casi llegando a las cinco de la tarde fui testigo del más bello atardecer, luego de una tarde gris, lluviosa, y endemoniada para mi. Un atardecer que decía:

Un atardecer que tenía todos TODITOS los colores que a mi me encantan! Como este sorbete...




Y al final de un mal día! Y al final descubrir que aun hay un ápice de bondad en mi, de conciencia, que un poquito un poquistillito  va desvaneciéndose mi egoísmo y ya me afecta y pienso más en los demás aunque quizá no se merezcan mi bondad, pero al final me queda la tranquilidad y la paz en el corazón de saber que al menos hice algo bien. 

¡Que bonito es lo bonito! ¿No?


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